Tan joven y tan viejo

La infertilidad ha cambiado muchas cosas en mi vida, tantas cosas…Una de ellas es que se llevó de un guantazo mi síndrome de Peter Pan que yo creía a prueba de bombas. Todos los pasos que implicaban “hacerse mayor” me costaba tanto darlos, hasta que, de repente, los di todos de golpe.

Primero llegó la parte estrictamente médica. La temida antimulleriana, reserva ovárica o como narices queramos llamarla. Esa me chilló al oido que con 34 años mi edad reproductiva era más bien la de una mujer de 43 (y no era solo un baile de números). Esto despojó todas mis dudas sobre si ya estaba preparada para ser madre. O ahora (y con suerte) o nunca.

Las noticias médicas las aderecé yo con un envejecimiento psicológico. Que si para el tratamiento no es bueno beber, que hay que comer ecológico, que si en estimulación prefiero no salir, que si ver a mucha gente con posibles noticias de embarazo me agobia. Diagnóstico: me fui convirtiendo en la abuela de los grupos. La más responsable, la que más se cuidaba, la que antes se iba a casa y menos salía, la que ya no se reía tanto…

Y con la práctica, me lo he ido creyendo. Ahora cuando alguna amiga me cuenta que salió el fin de semana y llegó a casa a las 06:00 y no sola, casi me llevo la mano a la boca y rezo tres Ave Maria. Se me ha olvidado que no hace tanto tiempo yo era ella. Y que no pensaba en nada más. No estaba preocupada por mi salud, tenía confianza en la vida, en que las cosas salían bien en general. Estaba solo preocupada por vivir, por disfrutar cada día.

El asunto es que este estado de viejismo anticipado lo ha apuntalado un dentista. Me condenó a sacarme una muela. ¿Yo? Pero si soy joven. Lo dice mi DNI, mira (que no mi antimulleriana). Y la muela, no es de leche, ¿verdad? Es decir, ya no me va a crecer más, ¿no?

El martes según entraba al hospital para sacármela se me saltaban las lágrimas…36 años y ya me he tenido que despedir de una trompa y de una muela…En fin..ahora tendría que esperar 4 meses para ponerme un implante pero como espero (de esperanza, no de estar casi segura) que la transferencia sea en septiembre y espero (de nuevo de mucha esperanza) que salga un positivo como una casa, no me podría poner el implante hasta despúes de ser una feliz madre. Total que ahora la imagen que visualizo (por eso de ponerle energia positiva al tema) soy yo muy embarazada y muy mellada.

Tan joven y tan vieja…like a Rolling Stone

Oda a las “mamis”

Con la llegada del verano y la jornada intensiva vuelve a mi vida la piscina. Incondicionalmente, a lo largo de todos estos años madrileños, quien me buscara en estos meses, podría encontrarme en la piscina de mi comunidad. Al menos hasta ahora…

Resulta que el bloque donde vivimos estaba incialmente habitado por parejitas jóvenes como nosotros que nos juntábamos en la piscina para hablar de resacas y garitos de moda. Poco a poco esas parejas se fueron casando y los temas evolucionaron a destinos de viaje y restaurantes chulos. Bien, ahí aún estábamos IN.

Pero claro, el verano siguiente la piscina se fue llenando de barrigas. Como nosotros estábamos al comienzo de nuestro periplo infértil, ni tan mal, pensábamos que pronto estaríamos igual. En los años siguientes la selecccion natural actuó y los “recién papis” no bajaban a la piscina porque al bebé no le podía dar el sol o tenía que dormir sus mil horas de siesta.

Y llegamos al momento presente. Esos bebés son ya niños que corren, gritan y salpican. Pero lo peor no son ellos, lo peor son sus “mamis”. Y aquí me gustaría explicar las distintas características de algunas mamis que patean el estómago de una infértil que busca su ratito de tranquilidad en la piscina:

  1. El ab “uso” del plural.

Resulta que algunas mamis no tienen clara la frontera ellas-su niño y entonces todo lo hacen en primera persona del plural.

Ay, chica, es que ayer no quisimos comernos el puré. En lugar de eso decidimos esparcirlo por toda la cocina, era mucho más divertido.

En ese momento no puedo esconder una sonrisa imaginándome a madre e hija, sentadas en sendas tronas, cada una de su tamaño, y tirando cucharazos de puré a las paredes…¿De verdad pasó eso? ¿Por qué no ser un poco más fiel a la verdad y de paso tratar de recuperar la identidad propia de mujer además de madre? Pero claro, ¿y a mi qué más me da como lleve cada uno su maternidad? Cierto, pero aleja no encontrar a tu amiga en la 24 horas mami.

2. Amistades repentinas

Este es el caso de las típicas parejas que no hablaban con nadie y casi ni saludaban al pasar, que, de repente, son los mejores amigos de los otros papis de la comunidad. Pertenecen todos a una chupipandi que exige el carnet de padre para entrar, solo eso, nada más y nada menos.

3. Monotema

Solo hay un tema para esas mamis. Sus niños y los de las demás. Bueno seré justa, también sus embarazos y los de las demás (por tiempo que pase, aunque el niño sea ya casi adulto, lo del embarazo es siempre trending topic). Y aquí tengo que hacer una mención especial a mi compañera de trabajo madre de tres hijos. Ella mejor que nadie consigue pasar un día entero sin hablar de ninguna otra cosa que sus hijos/embarazos. El otro día, aposta, yo iba cambiando de tema pero ella siempre consigue redirigirlo. Requiere talento, no os creais:

Yo: Buff, qué calor…

Ella: Para calor el año que yo estaba embarazada de Luis, fue insoportable.

Silencio…pruebo a cambiar de tema

Yo: Pues esta tarde tengo que ir al dentista.

Ella: Jeje, la última vez que fui al dentista vi el típico cartel de “Si sospecha que pudiera estar embarazada, comuníqueselo al médico” y de repente caí en la cuenta de que tenía un retraso y zas, embarazada.

Silencio…momento que ella aprovecha para hacer su estocada final…

Ella: Hoy mi hijo pequeño ha hecho pis por fin en el orinal!! ¿Sabes lo que es despedirte de los pañales despues de TRES HIJOS???

La verdad es que no lo sé y me temo que no lo sabré nunca…

4. La educación que le van dando a sus hijos la van perdiendo ellos

De repente la piscina se ha convertido en la cola de la pescadería. Vale gritar de punta a punta para preguntarle a otra mami como le sentaron a su niño las vacunas o soltar un: Coño Jorge, que te he dicho que no corras!! ¿Que tu estás intentando leer relajadamente? Qué costumbre tan rara para una piscina…

5. ¿Y para qué has tenido otro?

Hay una clase de mami que se pasa la vida protestando de lo duro que es ser madre. El colofón, que no nos ha pasado ni una ni dos veces, es cuando directamente te preguntan: ¿No te querrás llevar uno a casa? Estoy por meter un contrato de cesión paterno-filial en la bolsa de la piscina por si me lo vuelven a proponer. Hay algún niño salao, la verdad.

6. Lo caros que salen los niños

A esto, que podía incluirse en el apartado anterior, le dedico su propio punto porque me jode sobremanera. No, no se lo caro que es un niño. Ni tampoco se lo caro que es un niño celiaco, pero te aseguro que mi “no-niñ@” de momento, ha sido más caro que tus tres niños juntos. Qué pena me da que los libros del cole de los tres vayan a ser 400 euros. Eso es lo que pagué el otro día por una resonancia pélvica y salí de la clínica dando las gracias. Me pareció barato.

7. Papis hiperconfiados en su fertilidad

Aquellos recién papis o incluso algunos que aún no lo son que te sueltan:

Nosotros es que vamos a tener dos hijos, niño y niña.

Chupate esa!! No solo no se plantean en ningún caso que puedan encontrar algún problema en volver a embarazarse sino que además pretenden tener algún poder sobrenatural para elegir el sexo. Y lo peor es que se cumple…

Y bueno, después de esta entrada supongo que estareis de acuerdo con mi psicóloga. Ella me planteó en la última sesión si no estoy alargando demasiado el duelo de lo que nos pasó . La verdad es que me quedé de piedra y le dije que en absoluto pensaba eso. Me he apuntado a mil cosas, salimos mucho a cenar, no estamos encerrados en casa llorando. Eso lo sé, me dijo, tu emoción no es la pena, eres una luchadora y no te lo permites. Por lo visto, mi emoción es la rabia…y me sugirió:

¿No crees que ya es hora de dejar de estar tan enfadada?

 

La de arena…

De los creadores de “Ciclo milagro” y, con exactamente la misma medicación, llega, tres meses más tarde, “Ciclo mierdón”.

Tras el exitazo de nuestro primer ciclo “miniestimulado” (4 embriones como 4 soles) no pudimos evitar venirnos arriba y pensar que habíamos dado con la tecla. Por fin éramos de esos que hacíamos embris casi sin despeinarnos, simplemente teníamos que llevar la medicación correcta, pensamos. Así que el mes pasado tratamos de repetir el guión. Empezaríamos por una semana de progynova en la segunda fase del ciclo, seguiríamos con nuestro amigo el omifin y, a partir del sexto día de estimulacion, 150UI de lo que fuera que tenga FSH en días alternos.

Pues bien, la primera eco ya pintó mal. El ovario derecho no se había enterado de que le tocaba jugar (para variar) y en el izquierdo había 4 folis pequeños. Tras mi cara de…WTF??, Alfonso me intentó tranquilizar diciendo que era pronto. Pero mi intución (vale también le podemos llamar pesimismo) sabía que este ciclo no estaba yendo como su hermanito.

Resumiendo, el día 10 de estimulación ya era oficial que solo había crecido un folículo y Alfonso nos propuso cancelar. Pero claro, tanto sentir que tengo los óvulos contados y tanto escuchar que solo se necesita uno decidimos que iríamos a por ese aunque estuviera tan solito.

Unos días más tarde fuimos a punción sin anestesia al ser solo uno (como me fastidia perderme el mejor momento que tiene un tratamiento que es ese chutecito) y salió nuestro ovocito. Como en el ciclo milagro habíamos hecho columnas (MACS) con el semen de mi chico para asegurar elegir a los mejores, aqui dijimos, ya que nos la jugamos hacemos doble o nada. Así que pagamos nuestras columnitas religiosamente. La suerte estaba echada, toda la fuerza para nuestros pequeños gametos.

La llamadita del día siguiente llegó particularmente pronto, al menos no tuvimos que esperar. Mal, fecundación anómala, tres pronucleos. Esto quiere decir que mi óvulo, al hacer la meiosis, en lugar de quedarse con 23 cromosomas, se los quedó todos, los 46. Incompatible con la vida. Alfonso, que creo que ya nos conoce, a nosotros y a la mujer infertil en genérico, se presuró a decirme que no sacara conclusiones. Según él esto ocurre en un porcentaje de ocasiones y a mí no me había pasado antes así que era pura estadística.

Sea como fuere, ahí estábamos con 2500 euros menos en la cuenta y cara de idiotas. Sinceramente, si tuviera que sacar una conclusión sería que mis ciclos juegan conmigo al despiste. Cuando creo que va a ir mal, va bien y al contrario. En fin…

Siguientes pasos? Estuvimos en valencia para que me revisaran el útero en plena estimulación. Como la estimulación estaba lejos de ser plena no pudieron ver gran cosa pero me aconsejaron, en cualquier caso, una histeroscopia quirúrgica. Después del aborto y del bioquímico era recomendable asegurarnos que el útero estaba bien. Así que, si todo va bien, en un par de semanas vuelvo a pasar por quirófano. A partir de ahí me decapeptilizan durante un par de meses (ya puede empezar a temblar todo el que tenga la mala suerte de cruzarse conmigo este verano) y luego, si todo va según planeado, transferencia en septiembre…Me parto conmigo misma, ¿será posible que aún me quede ese poquito de inocencia como para pensar que las cosas iran según planeado?

Historias para no dormir (Parte 2)

Bueno, pues ya desde la tranquilidad, os cuento lo que fue una semana de infarto.

Con el resultado de esa beta (15!!) llamé a Alfonso. Era viernes y tenía que decidir si cancelaba o no el viaje de trabajo al que me iba el domingo. Alfonso me intentó calmar. Insistía en que como nadie se hace una beta antes del primer día de retraso (le faltó llamarme LOCA), él no tenía datos de qué valor de beta es esperable tan pronto en un embarazo. Me dijo que podía ser tanto un bioquímico como un embarazo viable que se ha pillado muy pronto, pero que ningún indicio apuntaba a ectópico (esta era toda mi obsesión).

El sábado por la mañana, a las 08:00 como un reloj estábamos sacándome sangre para una segunda beta 24 horas después de la primera. Hora y media más tarde (bendito Quirón San José que al menos no nos hace sufrir de nervios) teníamos el resultado. Un modesto 25. Bueno, casi había duplicado en un día pero, seamos sinceros, seguía siendo un valor de mierda. Por lo menos ya pasaba de la clasificación de “Indeterminado” que se da a las betas entre 5 -25 a, oficialmente, “Embarazada”.

Como poco más podía hacer el resto del fin de semana, decidí respirar, buscar laboratorios en Luxemburgo (donde me iba al día siguiente por trabajo) y seguir con mi vida como si nada. Lo único que modifiqué es que la cerveza la pedí sin alcohol (por mi parte que no quede).

El domingo cogí el avión a Luxemburgo y en mitad del vuelo noté como una punzadita en el útero. Me asusté al principio pero luego pensé como diría Drexler Y que sea lo que sea. El lunes, al más puro estilo agenda de una infértil, había quedado con mis colegas de trabajo en coger el taxi que me llevaría a la fábrica a las 08:30 de la mañana. Así que antes de eso tuve que caminar hasta el laboratorio que había encontrado y explicarles a las amables enfermeras en un idioma que no era ni el mío ni el suyo  que me tenía que hacer una beta hcg a pesar de que no tenía ningún volante médico. Por lo poco que ví me pareció que en Luxemburgo debe haber menos locas infértiles porque toda la historia les parecía rarísima. Que si tengo que ver si la beta duplica, que si necesito el resultado en el día, que no tienen que enviarlo a ningún médico, que ya lo veo yo…En fin, nuestro modus operandi habitual, se ve que no lo conocían.

Por supuesto, el resultado se consultaba por internet y yo, en la fábrica, solo tenía wifi en la sala de recepción. Así que me tiré toda la mañana yendo y viniendo a la entrada con cara de pirada. Por fin, a la una me dieron los resultados… 27…En cuarenta y ocho horas la beta había pasado de 25 a 27…Me levanté, y seguí trabajando apretando los dientes. A decir verdad no me costó tanto, cómo se acostumbra una a las desilusiones…

Bien, ya habíamos descartado la opción de embarazo viable. Ahora solo quedaban la bolita del embarazo bioquímico y la del embarazo ectópico y, por favor, yo solo pedía no sacar la segunda.

Mientras, mi pobre chico en madrid, recogía un informe de Alfonso donde desaconsejaba que viajara para ver si podíamos cancelar los billetes de avión de ese viernes a nuestras ansiadas vacaciones.

La repetición de la jugada malabarista de la analítica la hice un par de días más tarde. Ahí ya solo deseaba una beta que hubiera bajado mucho. Tanto como para permitirme irme, irme lejos fuera de este rollo. Y así fue, la verdad. Volvimos a 15. Curioso como este segundo 15 nos alegró mucho más que el primero cinco días antes. La beta estaba bajando, todo apuntaba a bioquímico.

El viernes, ya por fin en madrid, todo terminó de cerrarse ya que me vino la regla. Así que, previa visita tranquilizadora a nuestro querido Alfonso, hicimos las maletas y Au revoir! See you! Con Dios! Las vacaciones han sido muy reparadoras. Sin duda, estos viajes nos dan la vida. Nos hacen tener otras ilusiones, ver otras cosas de la vida que nos mueven, nos alegran e incluso nos emocionan.

Pero manda narices…¿os acordáis de los típicos chistes de Sabes cual es el colmo de…? Pues se me ocurren dos:

¿Cual es el colmo de una infértil?

  1. Conseguir un embarazo que dure y tener que practicarse un aborto voluntario.
  2. Quedarse embarazada natural, con una sola trompa y terminar celebrando que la beta baje.

Pero si soy completamente sincera, si bien este final no es el que habría elegido,  una parte de mí se siente contenta con este cuerpo que ha sido capaz de concebir solito. Durante pocas horas, muy modestamente, pero algo ha intentado. Gracias cuerpito.

 

Historias para no dormir (Parte 1)

Bien…A ver cómo resumo la historia surrealista que nos está pasando… Empezaré avisando de que no tiene final feliz porque a mí no me gusta que me tengan en vilo.

Este último ciclo íbamos a haber hecho la segunda estimulación que teníamos pendiente pero, después de siete días de estrógenos que me sentaron a cuerno quemado, cuando fuimos a la eco pre-ciclo para verificar que todo estaba en reposo resultó que tenía un quiste tamaño PRO en el ovario izquierdo. Total: ciclo cancelado y dado que el mes siguiente teníamos un viaje ya pagado que nos hubiera coincidido con la punción, todo había que desplazarlo hasta junio. Una alegría como os podeís imaginar. Pero en este campo estamos ya curtidos, la inexorable ley de murphy aplicada a infértiles según la cual “da igual cuando planees tus vacaciones, tus hormonas se encargaran de que sea el peor momento” la tenemos grabada a fuego así que salimos de la consulta y zanjamos el tema con un : qué putada, ¿no?.

Pasaron los días, nos fuimos a pasar la semana santa a Asturias e hicimos más deporte que en nuestra vida. Han sido unos días movidos emocionalmente porque esta semana hubiera nacido nuestra Supercampembri. Nunca quise saber la fecha exacta pero, dado que mi mejor amigo esperaba a su bebe cinco días antes que yo al mío, ha sido imposible obviarlo cuando recibimos las fotitos del recién nacido.

Pero seguíamos en pie. Y pasaron los días. Y empecé a encontrarme rara. Yo siempre mancho varios días antes de que me venga la regla (regalo de endometriósica) y este mes blanco nuclear. Qué raro. Así que ayer, sin decirle nada a nadie, por supuesto, me hice un test. Y cuál es mi sorpresa al ver la más leve, tenue, segunda raya que ha podido ver nadie. Pero había una segunda raya. Y no era el primer pis del día. Buff. Corazón a tope. Bajo a la farmacia a por un Clearblue digital para aislar la variable de mis alucinaciones en la posible interpretación del test. Me lo hago y después de 3 minutos sale el iconito de test erroneo. No sé qué decía el papelito de que eso ocurre cuando haces demasiado pis o demasiado poco. Anda que estaba yo para medir pises!

Me tenía que ir a la psicóloga. Compro otro test de rayita en otra farmacia. Salgo de la psicóloga y me meto en un baño mugriento de un centro comercial y otra vez a soltar el poquillo pis que me quedaba. De nuevo la más ligera de las segundas rayas. Esta vez azul y haciendo una cruz. De camino a casa, si no miré el palito mil veces no lo miré ninguna. Llego a casa blanca. Me ve mi chico. Se acojona, cree que me ha pasado algo. Le siento y le digo que le tengo que enseñar algo. Le enseño los dos tests y noto como se va poniendo nervioso pero termina diciéndome que no me ilusione que esas rayas no son nada. Casi no son ni rayas.

Salimos a por el cuarto predictor del día. Esta vez uno digital que nos diga Embarazada o no embarazada. Así, con todas sus letras. Decidimos hacerlo con el primer pis de la mañana siguiente así que a las 05:00 me levanto sigilosa y otra vez pis a palito. Mi pobre novio con los ojos como platos esperando el resultado. Al cabo de dos minutos: Embarazada 1-2 Semanas. Debemos estar ya en otra liga porque ni lo celebramos, simplemente estamos alucinando pero en silencio cada uno empezamos a fantasear…

¿Será que por fin se cierra el círculo? Justo esta semana que habría nacido nuestra pequeña?¿Justo esta semana que hace exactamente tres años de nuestro primer positivo que también fue natural? ¿Será que al final todo tiene un por qué?

Dos horas más tarde voy a hacerme una beta para saber de qué estamos hablando y después de una mañana de infarto recibo el resultado: 15.

Vuelve a llover. 15!!!15!!!¿Qué es un 15 de Beta? Es como que estoy a la vez embarazada y no embarazada. Estoy “a little bit pregnant”. No lo estoy porque con esa beta no puede ser viable pero lo estoy porque algo ha pasado en mi cuerpo. En algun punto de mi cuerpo (y me preocupa seriamente dónde) se han encontrado el 1% de espermatozoides normales de mi chico con mi óvulo que con alta probabilidad ha salido de un ovario sin trompa (A modo de recordatorio: Solo tengo una trompa, la derecha y, en general, ovulo siempre por el ovario izquierdo porque el derecho como me dijeron en Valencia parece que hace tiempo que se jubiló). WTF.

Para más INRI y honrando de nuevo a Murphy, esto nos pasa a dos días de que me vaya a Luxemburgo por trabajo toda la semana para volver el viernes día en que se supone que cogemos otro avión a nuestras vacaciones quince días.

Si alguna vez vuelvo a pensar que las cosas pueden tener algún sentido recordadme que no. Que deje de soñar ya.

 

 

Amigos perecederos

Permitidme jurar en arameo. Desahogarme un poco. Prometo no ser justa ni generosa. Prometo ser sincera.

Episodio 1:

Whatsapp de mi “mejor amiga” la semana pasada cuando su niño cumplía un año. Video del pequeño , una preciosidad donde las haya, dando sus primeros pasitos. El pie de foto nos dice:

“Yo he aprendido a andar este año, ¿Qué has aprendido tú?”

Pausa…contención…

Respuesta: Este año he aprendido a apretar los dientes mientras entro en un hospital para que me practiquen un aborto inducido. He aprendido a tragar saliva mientras me introducían vaginalmente la primera de las pastillas que acabaría con todo. He aprendido que la morfina causa vómitos y que no aplaca el dolor. He aprendido a cerrar los ojos y volver a dormirme cuando todo ya era irreversible. He aprendido a cuidarme a pesar de sentirme NADA. He aprendido que somos más fuertes de lo que creemos.

Pausa…No quiero incomodar, total, es un tema menor. Borrar…

Respuesta: Qué mono!!!

Episodio dos:

Mismo grupo de amigos. Otro de mis amigos de siempre, famoso bala perdida envuelto historicamente en relaciones poco duraderas anuncia que viene a nuestra ciudad de visita el fin de semana.

En mitad de la comida nos informa a bombo y platillo de su futura paternidad.

“Estamos un poco acojonados, es que no lo íbamos buscando, ¿sabes? Así que nos lo estamos tomando con calma, no queremos que nada cambie, la futura mami sigue montando a caballo y saliendo de juerga. Al fin y al cabo el embarazo es una cosa natural! Quería venir a contaroslo personalmente para compartirlo con vosotros”

Pausa…Glubb…¿pero cuánto tiempo llevaba con la chica?

Respuesta: Joder, y si no lo estabais buscando, ¿qué ha pasado? ¿Al final va a ser verdad eso de que antes de llover, chispea? Por otra parte, el dato de lo accidental del embarazo es muy apropiado cuando estas hablándole a una pareja infertil…Gracias por no ahorrarnos ningún detalle. Y muchas gracias por hacerlo en persona. Es curioso que no te pareciera tan importante llamarnos en persona cuando perdimos a nuestro bebé y ahí un simple whatsapp diciendo literalmente “Animo” te bastara.

Me levanto y me voy de este restaurante lleno de gente después de montar el numerito.

No, en lugar de eso…pausa, respiro, hago una penosa mueca de sonrisa y digo “Enhorabuena”. Silencio.

Episodio 3:

Día del padre. Los únicos amigos del mismo grupo que no están embarazados mandan un alegre:

“Feliz día del padre!!!”

Mi amigo cuya chica está de cinco días más de lo que estábamos nosotros contesta con una carita sonriente. A continuación, el susodicho del episodio 2 responde:

“¿Me doy por aludido?”

Pausa…

Respondo: Sí hombre, tú claro que sí. Y sin buscarlo, no te olvides. Lo que no me queda claro es si mi chico, el que vio nacer a su bebita sin vida, el que tuvo que decidir que no viviera, se debe dar por aludido. ¿Ha sido papá o no lo ha sido?

Pausa…Borrar…

Salir del grupo…¿Salir del grupo Amigos de siempre? Pausa…Cancelar.

 

La delgada línea

Hay una delgada línea que separa la sana necesidad de encontrar a gente que esté en tu situación, que te entienda por un lado y terminar reduciendo toda tu vida social al hecho de que eres infértil por otro. Creo que en un momento del proceso todas hemos necesitado foros, grupos, amigas virtuales con las que compartir nuestros miedos, nuestros pequeños avances y tropezones. Y la verdad es que gracias a esto he conocido a amigas maravillosas que espero lo sean mucho tiempo. Pero llegó un momento en que di de lado a mis amig@s anteriores porque ell@s eran fértiles y yo no. No les di la oportunidad de intentar entender o al menos escuchar lo que me pasaba. Por otra parte, a toda la tensión de mi propio proceso le sumaba la de los procesos que me rodeaban. Todas las semanas había punciones, resultados de betaesperas, analíticas de estradiol que casi sentía como mías y así mi mundo se fue limitando a ser infértil. Dejé de ser yo, la cabezota, la tímida, la responsable, para ser solamente la infértil.

Hay una delgada línea que separa por un lado mantener la esperanza necesaria para seguir adelante en este proceso y por otro creerte que el destino proveerá lo que es justo si lo deseas con la fuerza suficiente.  Está claro que si no pensáramos que es posible, que quizás consigamos ser padres, no tendríamos la fuerza necesaria para levantarnos tras cada golpe. Pero eso es una cosa y creerte a Paulo Coelho es otra. La vida no es justa y este fin de semana nos lo ha demostrado con fuerza con Pablo Raez. Por mucho que deseemos que algo salga bien, que nos lo hayamos “ganado” pasará lo que pase porque lo malo también sucede. Como ya dijo Forrest: Shit Happens. Y a veces a nosotros. Recuerdo cuando nos midieron por primera vez el pliegue nucal y nos dijeron que estaba algo engrosado. Todas las personas con las que hablé esos días se apresuraron a contarme como eso ocurría muchas veces y luego no era nada. Seguro que mi bebé estaba bien. Pero no lo estaba. Y además de tener que superar la pérdida de mi bebé me sentí la única persona en el mundo con tan mala suerte. Luego investigas y te das cuenta que lamentablemente no estás sola. Supongo que es mejor afrontar los problemas con buen ánimo pero sin abusar y convertirnos en ilusos que nos creamos protegidos por una fuerza divina. No lo estamos.

Hay una delgada línea entre tomar riendas en el asunto y ponerte en manos de los mejores profesionales por un lado y pensar que tú sola puedes solucionar el problema por otro. Porque muchísimas cosas no dependen de nosotros y acabamos poniéndonos una responsabilidad encima que no nos corresponde. No, mi positivo no dependió de las veces que fuimos a Jesús de Medinaceli ni de que me sacaran sangre en el brazo derecho. Probablemente no dependió, ni siquiera, de la acupuntura ni de todos mis sacrificios alimenticios. No es vital renunciar a las vacaciones porque ese puede ser EL mes. No. Basta de sacrificios que te dan la falsa impresión de que el resultado depende de ellos. No es cierto.

El año pasado estuvimos siempre al otro lado de esa línea. Siempre monotemáticos, siempre en mundos mágicos, siempre con renuncias. Este año quiero pelear por encontrar el equilibrio. Luchar por lo que queremos pero vivir mientras luchamos.