Salir del armario…

PICNIC-LITERARIO-CARTEL-1

 

Ayer estuve con algunas de mis queridas compañeras de batalla en un “Picnic literario” sobre infertilidad que organizaron Eva Maria Bernal y Marian Cisterna en Madrid. La verdad es que fue un día intenso en cuanto a emociones pero bonito, muy bonito y espero que también útil como aprendizaje en mi gestión de este tema.

El evento consistía en que varias escritoras con publicaciones sobre infertilidad nos hablaban de sus libros y de qué les llevó a escribirlos. La mayoría de ellas estaban contando su propia historia, en primera persona y, teniendo en cuenta que pasar por el mundo de la infertilidad un par de meses y conseguirlo al primer intento, normalmente no te hace escribir un libro, se trataba, en general, de historias muy duras.

Sí, algunas historias eran muy duras y  me recordó que la vida es, a veces, muy injusta, y me empañó los ojos al principio. Pero entonces miré a quien hablaba, desde la fuerza, desde el aprendizaje de alguien que ante una situación inesperada y dolorosa no ha mirado atrás, ha dejado de preguntarse “por qué a mi?” para preguntarse “vale, bien, y ahora qué tengo que hacer para conseguirlo?”. Esas mujeres ayer me parecieron gigantes, valientes, luchadoras y no sé si antes de todo esto lo eran pero, quizás, sea algo que han sacado de este camino. Desde luego ahora son ejemplares.

Casi todas han encontrado el camino hacia su bebé,  algunas luchando contra enfermedades muy graves, recorriendo países lejanos, superando el duelo genético, afrontando todo el proceso como madres solteras…La casuística ayer en esa mesa era muy variada pero había un mensaje claro: lucha, lucha y luego…lucha un poco más. O como dice mi padre: El gerundio de conseguir es insistiendo.

Les agradezco a estas grandísimas mujeres que hayan decidido “salir del armario” para darnos esta lección de fuerza y esperanza. Y esto me hace pensar en algo que estoy viviendo estos días. Nuestros tratamientos, nuestra infertilidad, la hemos llevado un poco “a escondidas” pero mi próxima operación hace inminente o que nos inventemos una gran bola (tipo operación de algo que no es) o que hagamos público lo que es, quizás sin dar muchos detalles, pero que, teniendo en cuenta nuestras circunstancias, a cualquiera que tenga dos dedos de frente le hará sospechar de nuestro “problemilla”.

Y, la verdad, no me siento orgullosa de que esto me preocupe, de no tener el valor de decir lo que nos pasa con la cabeza bien alta, de sentir que esto me hace menos mujer o quizás más débil. Mi madre me preguntó ayer por qué no lo decimos abiertamente, qué nos avergüenza de lo que nos está pasando. Yo quiero pensar que no es vergüenza, que se trata por una parte de que no queremos tener que explicar todo esto a quien no va a entender el proceso (ni médica ni psicologicamente) y por otra, de que no queremos que los demás vayan contando el tiempo por nosotros y, según pasen los meses, su cara de pena al mirarnos nos duela más que la nuestra.

Pero sé perfectamente que esto no ayuda a quien venga detrás. Si yo me siento incomprendida es porque todos estos temas aún no están normalizados y yo, escondiéndome, no estoy aportando mi granito de arena para que se normalicen. Creo que una vez lo hayamos conseguido, no tendré miedo de contar mi historia, pero ahora, se me hace cuesta arriba sumar a la dureza propia del proceso, las miradas y palabras ajenas.

No obstante, dado que odio mentir y lo hago fatal y que la operación va a implicar muchas preguntas, no descarto que esta semana explote y me cuelgue el cartel de Infertil y qué . O eso o salgo corriendo de la oficina en plan se me olvidó deciros que me voy dos semanas a la Polinesia Francesa.

En fin, olé, olé y olé por esas mujeres que no solo llevaron a cabo una dura lucha sino que además lo hicieron sin careta.

(Por cierto, en el cártel falta una de las ponentes, Anabel Manchón, que con su historia y con su libro Esperando a Pingüi, se llevó el corazón de toda la sala)

Crónica de una llamada

telefonia-celular-mexico

Miércoles 10 de febrero en el cuarto de baño de mi casa.

Salgo de la ducha arrastrando mi ánimo al que ya le había costado lo suyo salir de la cama. Tras la punción del pasado viernes (4 ovocitos extraidos), la ilusionante llamada del día siguiente ( 4 ovocitos fecundados) y la bofetada posterior (embris no congelables que quedarían en observación por si, palabras textuales, “con muy baja probabilidad” alguno evolucionara a blasto) mi móvil había pasado a ser un instrumento de tortura al que miraba con odio. Según me dijo la embrióloga me llamarían en día 5 o en día 6 para contarme el desenlace.

Mi cabeza ha hecho alguna cábala esta noche.A pesar de que no tengo casi esperanzas, he decidido que el hecho de que no me llamen hoy (a día 5 post punción) es una buena noticia, o al menos no es mala. Si no me llaman significará que hoy no están todos parados y que queda alguna opción de que alguno llegue a vivir en día 6 y sea congelable. Este razonamiento no lo he compartido con mi chico ni con mi madre porque no quiero involucrarles aún más en mis montañas rusas de esperanza/frustración absoluta. No obstante, pienso para mí, a ver si conseguimos llegar a las 11:00 sin llamada…

Pues bien, en esas está mi cabeza a las 09.05 cuando suena el teléfono y veo un 963. ¿Serán hijos de?..Todos estos días llamándome a las 10 y justo hoy que quiero que se retrasen me llaman la primera…Contesto…

Yo: Si???

Ella: Hola, te llamamos de Valencia. Supongo que estarías esperando nuestra llamada.

Mierda..la voz lo dice todo. Tono serio, triste y va directa al grano. Te preparan perfectamente para lo que viene…

Yo: Si bueno, sabía que me llamaríais aunque ya me imagino lo que me vas a contar.

Ella: Pues fíjate, igual no te lo imaginas del todo..Hemos congelado un blasto precioso que ayer ya estaba compactando y que parece ser de muy buena calidad.

Yo: ¿Qué? ¿Estás de broma?

Ella: No, mujer, yo no bromearía con esto. No es de buen gusto.

Y así es como cogí un tren del infierno a la tierra de nuevo y “Super embri”se ganó todo el amor de sus papás. Por pelear, por no rendirse, por oponerse a las estadísticas, por regalarnos esa noticia, esa inyeción de moral.

Y la verdad, sigo pensando que este proceso te golpea cuando menos te lo esperas y por eso hay que estar siempre alerta pero, quizás, es justo añadir que otras veces te tiene reservadas sorpresas buenas. No queremos (ni estamos en situación) de lanzar las campanas al vuelo pero buff como nos alegró este pasito. A veces necesitas moverte, avanzar, aunque quizás no sean los pasos definitivos, pero psicológicamente necesitábamos pasar la fase de estimulación en la que llevamos 4 meses.

Así que ahora me veo en el capítulo quirúrgico. Teoricamente me operan el 25 de febrero. ¿Para qué? Parece que tengo un hidrosalpinx en la trompa izquierda y me la tendrán que quitar y, espero, que me puedan conservar la derecha. También me harán una histeroscopia para ver (como diría Juana) lo “fea” que soy por dentro. Hasta ahí mis certezas. Mis incertidumbres son un mioma intramural de 1cm y un quiste endometriósico bastante grande en el tabique recto vaginal. No tengo ni idea de si esas cositas saldrán conmigo del quirófano y ni siquiera se qué prefiero.

Dispuesta a que me abran,me quiten y me pongan y me conviertan en un lugar acogedor para Super campeón y Super embri, me pongo en manos de la cirugía.

 

 

 

 

Del cielo al infierno…

cielo al infierno

Si algo he aprendido estos días es que, en un proceso FIV, sólo hay un momento que celebrar, aquel en el que, estando en la camilla de un hospital, te entregan a tu bebé sano. Todos las victorias intermedias, todas las buenas noticias parciales son solo paja que en cualquier momento se esfuma y te deja con algún problema adicional que antes no tenías. Es como cuando en el Monopoly caes en la casilla de “Suerte” y la carta que coges te devuelve a la casilla de salida y sin dinero.

¿Para que quieres tener bien la FSH si luego te dan el resultado de una antimulleriana por los suelos? ¿De qué sirve que tu útero esté aparentemente perfecto si tu beta termina siendo negativa? ¿Quien quiere una beta positiva si cinco días después es un aborto?

Como podreis deducir, estos últimos días no han sido fáciles. El viernes 05/02 me hicieron la punción de mi segunda estimulación en la clínica de Juana (Valencia). Como del ciclo anterior tengo un blasto muy bonito congelado (Supercampeón), solo me hacía falta un embrión más. Ha sido una estimulación dura porque el protocolo era el de mejora de antrales y al estrés que supone pasar los controles de estradiol y FSH en tiempo, se añade la cantidad ingente de medicación del mes anterior y la temida Viagra del comienzo de la estimulación. De la Viagra solo diré que se ganó a pulso una entrada en este blog para ella solita. El repaso de los efectos secundarios que me produjo en sus cuatro diitas da para ello y más.

Pues bien, el día antes de la punción se veían dos folis de buen tamaño y otros dos de 15mm que quizás podrían aprovecharse. La punción confirmó los 4 ovocitos pero contábamos con que los pequeños no estarían maduros y no fecundarían. Sin embargo, al día siguiente nos informaron en la primera de las dichosas llamaditas que habían fecundado todos. Cuatro!!! Era nuestra mejor marca!! Lo más que habíamos conseguido fue en la primera estimulación en IVI madrid donde fecundaron tres. Total, teniendo en cuenta que historicamente nuestros embris no solían pararse (nuestro problema ERA la cantidad y no la calidad) y que solo necesitábamos un embri, celebramos, reímos, por fin podríamos avanzar y quien sabe si nos quedaría alguno para un jiji hermanito, nos atrevimos a decir.

Pero resulta que si nosotros nos reímos, más se debió reir el que sea que maneja los hilos donde quiera que esté, llamemosle destino…Porque nuestro mejor resultado se convirtió en el peor cuando al día siguiente nos dijeron que todos los embris tenían mucha fragmentación y que así no se podrían congelar. Al día siguiente la calidad empeoró un poco más y nos dijeron que los dejarían en observación por si llegaban a blasto, algo que ya me dijo la bióloga que veía muy dificil. Y así nos quedamos, nuestras risas, los hermanitos, todo como un chiste de humor negro. Y de regalo un problema nuevo: fragmentación embrionaria, algo que nunca nos había pasado.

Yo tenía asumida mi baja reserva, sabía que en cada ciclo solo consiguiría uno o dos embriones pero bueno, es cuestión de paciencia, pensaba… Pero ahora ya no entiendo nada, ya no se nada. ¿Que les ha pasado a mis óvulos en tres meses? Justo ahora que voy a acupuntura, como sano y tomo vitaminas a cascoporro…Y no sé qué significa, ¿es que cada estimulación empeora la calidad de los óvulos? ¿es el tiempo que con la endometriosis corre muy rápido? ¿ha sido solo un ciclo muy malo? ¿Me los sacaron antes de tiempo y no estaban suficientemente maduros? ¿Alguien que me lea me puede dar algo de luz?

Os pido perdón porque el tono de la entrada parece pesimista. No quiero ser pesimista, solo quiero ser aséptica. Seguiré caminando pero trataré de recordar que cada paso es de prueba y que es posible que no me conduzca donde quiero.

No me puedo permitir otro viaje del cielo al infierno sin paracaidas, entendedme.