Nunca dejes de creer

Nunca dejes de creer

Aunque supongo que esta sensación la tenemos muchos, nunca me he considerado una persona especialmente afortunada. Es posible que esté siendo injusta al decir esto ya que la infertilidad es mi primer gran problema pero me refiero más bien a la suerte en las pequeñas cosas, las que dependen a veces del azar. Es raro que esas cosas me salgan bien a la primera.

Así que cuando empezamos con este tema pensé, en mi caso voy a tener que pelearlo un poco más que las demás, no pasa nada, la fuerza de voluntad nunca me ha faltado. Pero entonces aparecieron los hidrosalpinx, la baja reserva, la endometriosis, los abortos de repetición, el SAF…Y a esta fiesta se han unido ultimamente dos nuevas temáticas, las NKs y los miomas. Al principio encontrar problemas me reconfortaba porque explicaba mis abortos y problemas de fertilidad y podía combatirlos. Pero ha llegado un momento en el que, como diría Sabina, nos sobran los motivos. Mis abortos están ya explicados y hemos atacado esas causas y estoy demasiado cansada como para pelear en nuevos frentes. ¿Intralípidos? ¿Por qué? Justo eso de lo que creía que me había librado.

Así que una va madurando en su interior la idea de ser un poco pupas mientras ve como (frase célebre de un amigo que no sabe en lo que estoy) “aquí hasta el más tonto se embaraza”. Ya duelen algo menos los embarazos ajenos, es como que he asumido mi condición, yo lo tengo más dificil. Y no importa, nunca me han gustado las personas acostumbradas a ganar siempre, creo que la vida debe tener altos y bajos, que todo eso nos hace personas más reales, más cercanas y más empáticas. Los siempre “happy” y con todo bajo control me dan mucha pereza, no me parecen de carne y hueso sino un puro escaparate.  Pero, por otra parte, creo que ya está bien de encajar el gol en el minuto 93.

Mi primer aborto fue en Mayo de 2014, un par de semanas antes de que el atleti, mi equipo, perdiera su segunda Champions, la primera perdida frente a su rival directo. Este mayo, yo y mis supersticiones, pensábamos cerrar el círculo. El atleti ganaría la Champions que se le debe y yo conseguiría mi positivo, esta vez sólido. Pero no ha sido así. No queremos dejar de creer (tranquilo Cholo) y seguiremos luchando pero no estaría de más que, alguna vez, fueramos nosotros los que ganamos, aunque sea de penalti.

Por lo menos, se acaba Mayo…

 

Más vale transfer en mano, que ciento volando

eco mioma (2)

O “No dejes para mañana la transfer que puedas hacer hoy”…Estas son las lecciones que saco de mi última consulta.

Porque ahí estaba en el tren como siempre, algo inquieta pero no verdaderamente nerviosa. Teoricamente, en este ciclo, tras la ovulación, sería mi transferencia. Era una visita de poca importancia para ver cuantos días me quedaban para ovular, de hecho, en Valencia, me habían recomendado hacer la ecografía en Madrid y llamar con la medida del folículo. Pero yo, que ya he pasado varios sustos retransmitidos a Juana por teléfono, prefiero dárselos en persona.

Pues bien,estábamos de nuevo en ese nuestro potro yo con mi sabanita y Juana con su ecógrafo en mano, una tierna y familiar estampa, cuando la veo poner cara rara.

¿Qué es esto que tienes ahí? – Me dice A MI. Yo obviamente la miré con pánico

¿Por que tienes el mioma tan pegado al endometrio?¡ Esto se ha movido!

Os recuerdo que ese mioma era el que no me tocaron en la operación de febrero porque “no molestaba para un embarazo”. Así que imaginad mi cara. Juana llamó a Sara, Sara llamó a dos médicos nuevos que están formando y todos coincidieron que quizás no toque el endometrio pero puede que sí lo toque. En un momento estaba cambiándome de una sala a otra, corriendo con una sabanilla cubriendo mis vergüenzas, y enfrentándome a mi primera histeroscopia sin anestesia de este proceso. No me extraña, pensé, no me iba a quedar yo sin probar esto…

En la histeroscopia (que duele, duele un huevo), Sara confirmó que el mioma se veía desde el útero por debajo del endometrio y que era blanco y duro. De lo cual dedujo que:

-El mioma podía interferir con el endometrio y originar microcontracciones que dificultaran la implantación de embriones.

-Probablemente se trataba de un mioma y no de un adenomioma.

Resultado:

  • Tratamiento con ESMYA durante un par de meses para intentar reducir el mioma.
  • Si el ESMYA no hace efecto probarán con decapeptil por si, a pesar de la apariencia, fuera un adenoioma.
  • Transferencia cancelada hasta nueva orden.
  • Frustración, lágrimas, cabreo y una persona-trapo saliendo de la consulta a casa de una buena amiga que, tras intentar recomponerme, me montó en un tren dirección Madrid para encontrarme con mi chico con mi misma cara de QUE???.

Ya he comentado lo imposible que es planificar cualquier cosa en todo este proceso y lo necesario que es siempre el uso del condicional pero una transferencia requiere algo de previsión. Los quince días de antibioticos previos, los pinchazos de heparina, el adiro, la conversacion con mi director para que me dejara trabajar desde casa en betaespera, las sesiones de acupuntura, los santitos avisados…joder! ¿A nadie le importa todo este trabajo hecho? A la basura…

Ha sido muy duro pensar que la transfer que ya tocaba con los dedos se desplaza, si todo va bien, es decir, si el ESMYA funciona, hasta por lo menos septiembre (Si la medicación no funciona no lo quiero ni pensar). Pero, por otra parte, estoy de acuerdo con el planteamiento de Juana. No estoy para tirar embriones. Me ha costado tres estimulaciones conseguir a mis tres pequeños embris y les tengo que ofrecer la Suite Imperial para que se animen a quedarse 9 meses.

Así que solo queda seguir matriculada en este Master de Paciencia nivel Profficiency y esperar que el refrán que aplique en mi caso sea:

Transfiéreme despacio que tengo prisa…

 

* La bola que se ve en la eco es el mioma y la línea rodeada en negro el endometrio

 

 

Terapias alternativas

terapias alternativas

Erase una vez una chica ingeniera, racional y atea que solo creía en lo que podía ver con sus propios ojos o, en su defecto, ser demostrado por el método científico. A menudo se encontraba con personas que le hablaban de energías y fuerzas superiores y ella intentaba disimular una sonrisita de “a mi no me enganchas con eso”. Pues bien, cierto día la chica, confiando en la ciencia y en que su médico había comprobado que todo estaba a punto, decidió con su novio que tendrían un bebé. Leyó sobre días de ovulación, tipos de flujos y basicamente hizo los deberes consiguiendo su positivo. Normal, pensó ella…si hemos juntado en mis trompas sus espermatozoides con mi óvulo evidentemente me he quedado embarazada. Hasta ahí bien pero desde entonces…

¿Por qué vas a tener un aborto si eres una chica sana?

Si te quedaste a la primera, te volverás a quedar embarazada enseguida.

¿Como vas a tener un hidrosalpinx si nunca has tenido ninguna infección importante?

No puedes tener baja reserva ovocitaria , si solo tienes 34 años…

Si tuvieras endometriosis algún ginecólogo te lo habría visto...

Y poco a poco la chica fue perdiendo la confianza en la ciencia, al menos en la ciencia actual, y se pasó al lado oscuro de probar todo, por peregrino que pareciera, TODO.

Como ya estará claro, esa chica soy yo y en esta entrada quería contaros en orden creciente de irracionalidad (o ida de olla) las terapias alternativas que vengo practicando.

  1. Acupuntura

Esto puede que muchos no lo consideren irracional pero para mí supuso mi entrada en el mundo de la medicina alternativa. Empecé yendo con un doctor (chino, por supuesto) especialista en fertilidad y que atendía a tropecientas chicas en una misma sala. Aquello no se si hubiera sido efectivo a largo plazo, pero, desde luego, no era relajante. Mientras me preguntaban si estaba estreñida, un chico roncaba a mi lado y todo en una atmósfera densa en olores corporales. Tras buscar como siempre en foros y blogs (benditos!) encontré a mi doctora actual, la Doctora Xu. Sabe muchísimo de fertilidad, de hecho hablamos en los mismos términos que con mi doctora de Valencia, solo que esta me pincha agujas y me conecta a corriente y Juana me hace ecografías. ¿Efectiva? Ojalá pronto os pueda decir que sí y mucho. De momento, para ser sincera, no puedo decir que haya notado mejoría en mis ciclos de estimulación pero, la verdad, es que tengo absoluta fe en ella (Viva mi metamorfosis!). Además, como experiencia positiva, viví en primera persona como una amiga con fecha programada para su transferencia de ovodonación en ese mismo mes, se quedaba embarazada de forma natural tras unas cuantas sesiones con Xu.

2. Nutrición

El hecho de que la alimentación es clave para la salud empieza a calar en las personas poco a poco. De ahí la proliferación de herbolarios y tiendas ecológicas que están haciendo un verdadero agosto. De hecho, justo debajo de nuestra casa, en un local enorme, abrieron hace unos años una tienda ecológica. Mi chico y yo, mientras nos lamentábamos de que no fuera una tienda más interesante, comentamos la poca visión de negocio.

¿Quien va a comprar aqui habiendo un mercadona a un paso? Pero si pagas el brocoli a precio de jamón de bellota…

Pues bien, tras un poquito de infertilidad  nos hemos convertido en su mejor cliente!!

Dándole vueltas a qué más podía hacer para conseguir tener a nuestro bebito, llegué al blog de Fertilidad Natural de Virginia Ruiperez. Por supuesto, no tardé en concertar una cita. Su método consiste en mejorar la receptividad a embarazo de nuestro cuerpo (útero, óvulos, hormonas) por medio de la alimentación. Ella te explica en tres sesiones las pautas para que tú te construyas dietas que cumplan los requisitos. El método empieza a hacer efecto a los 8 meses en general (tiempo de maduración de los óvulos) así que, por mi parte, aún no sé si funciona. Lo que si puedo decir es que me encuentro bastante mejor por lo menos en cuanto a digestiones se refiere..

3. Santos

La espera del resultado de nuestra segunda beta transcurrió en la Iglesia de Jesús de Medinaceli, santo del que mi abuelilla era muy devota y al que yo, atea (o eso creía) le besé los pies un número incontable de veces durante esa hora. Ni que decir tiene que cuando nos dieron el positivo crucé el umbral del creyente para convertirme en católica, apóstolica y casi romana en un volao. Tengo que decir, no obstante, que el aborto a los cinco días hizo tambalear los aún frágiles cimientos y ahora estoy en un limbo en el que me agarro al santo que sea, de la religión que sea…

Aún así, alguna visita he hecho posteriormente a San Judas Tadeo, según una muy buena amiga mía patrón de las causas difíciles.

4. Exorcismos

Aqui entramos ya en zona gore. Pues si, una amiga me contó que una vidente le había recomendado quemar dos varillas de Ruda y una de Rosa mientras recorriera su casa rezando. De esta forma se ahuyentarían los malos espíritus de la casa. Por supuesto ahí estábamos mi chico y yo, no fuera a ser por esto que no lo conseguiéramos…El resultado fue que dejé las varillas de incienso quemándose en la mesa del salón y ahora tengo en el centro de la misma un recuerdo de por vida de mi momento esotérico.

5. Supersticiones variadas

Esto supongo que, en cierta medida, nos pasa a todas y es inevitable. Os cuento un resumencillo de las paranoias que me atacan:

  • Camiseta de la suerte que llevé en absolutamente todas las citas o análisis que tuve en mi primer ciclo del IVI. El negativo la condenó al ovido.
  • Ignorar por completo a una persona por creer que es gafe.
  • Llevar todo tipo de amuletos: una pulsera de buhíto de una amiga, unos pendientes con una niña colgando, etc…
  • Replicar ritual de fertilidad en un templo romano.
  • No hacer nunca beta o pipitest antes de fecha establecida. La primera vez la adelanté un día (negativo) y la segunda la hice en su día (positivo). Adivinad qué voy a hacer esta vez.
  • Evitar mayo. Desde hace años mayo es un mes que no me gusta. Han pasado muchas cosas malillas en mayo. En mayo tuve la peor crisis con mi novio, en mayo tuve mi primer aborto, en mayo tuve mi negativo del IVI…Imaginad mi cara cuando después de un año esperando, resulta que la transferencia iba a caer en mayo. Me planteé seriamente decirle a Juana que no, que lo dejábamos para Junio con cualquier excusa hasta que una amiga me regaló un librito hecho por ella donde para cada día de mayo encontraba algo bueno histórico y muchas veces relacionado con la fertilidad que había pasado. Cuando lo leí vi que tenía que darle una oportunidad a mayo y, bueno, luego vinieron los folículos y todo se retrasó (yuhuuuu!)…Y ahora estoy cruzando los dedos para que la primera transfer sea al menos el 1 de Junio…
  • Pensar que tengo que acabar con las supersticiones para tener mi positivo, pero claro, ¿eso no es ya una superstición?

 

Así que aquí estoy, sin principios, sin finales, con un objetivo claro y dispuesta a empeñar mi alma al diablo para conseguirlo si hace falta. Y como yo tantisimas otras. Si no cómo iba a venderse Babypod “El tampón musical que ayuda a concebir”?.

 

 

 

 

 

Donde dije digo, digo Diego…

montaña rusa

Y seguimos en esta atracción, “FIV-rollercoaster”. No es barata pero la emoción está garantizada.

Pues si, resulta que la consulta con Juana de mi última entrada no fue como yo esperaba. Es cierto que uno de los folículos, el del ovario derecho, había casi desaparecido por lo que adios ovulin. Pero el folículo del ovario izquierdo seguía redondito y medía 16 mm. Además junto a él había otro un poco más pequeño y algo alargado que quien sabía…Mientras Juana se lamentaba por el folículo del ovario derecho yo celebraba el del izquierdo, así que cuando me dijo Pues hombre, yo, ya que has llegado hasta aquí, lo sacaría por probar, no pude reprimir un Yuhuuuuu!! Quien no arriesga no gana, me había dicho una amiga.

Tuve a Juana dudando unos minutos sobre si esperar un día más a pinchar el Ovitrelle para que así el folículo estuviera más grande pero con el riesgo inminente de que “me ovulara” antes de la punción, como dicen sus enfermeras o hacerlo ese mismo día con el riesgo de que el óvulo no fuera maduro. Lo cierto es que, como creíamos que el folículo se había parado, no me había pinchado el Orgalutrán (que frena la ovulación y se administra normalmente cuando el folículo mide  14 mm) y el escenario de llegar tarde a la punción no era ni mucho menos improbable. Pero Juana estuvo estudiando mis ciclos anteriores y decidió apostárselo a dejar crecer un poco más el folículo a pesar del riesgo. Aquí hago un paréntesis para remarcar lo increiblemente admirable que me parece que Juana, que habrá hecho mil punciones y que es una eminencia en su campo, invierta su tiempo en consultar las medidas de mis folículos en ciclos anteriores antes de punción y los resultados posteriores y concienzudamente decida qué es mejor en MI caso en lugar de funcionar con protocolos estándar. Ella baja a todos los niveles necesarios del proceso para mejorar resultados.

Pues bien, más contenta que chupillo me volví a Madrid, disfrutando de que aún no nos habían echado del tablero.El viernes por la mañana me hice una analítica de estradiol, LH y progesterona para confirmar que ni había ovulado aún (Progesterona = 0.3 y Estradiol = 550) ni mi cuerpo había dado orden por su cuenta y riesgo de desencadenar ovulación con el pico de LH (LH=1.3).

Pero claro, ya conocemos este proceso y nuestras cabezas y la alegría y tranquilidad no podía durar mucho tiempo. El sábado por la mañana, con la punción programada para el domingo, me encontré con el famoso, pero no muy conocido por mí “Flujo Clara de Huevo”. Durante nuestro año de intento vía natural había querido infructuosamente verle cada día pero justo ese sábado, antes de la punción, nadie le había invitado. Mierda, “me ovulo”, pensé. No llego a punción. Llamé a Valencia y, tras comentarlo, la enfermera, lejos de tranquilizarme me dijo que si iba a ovular ya no podíamos hacer nada. Juana me haría eco antes de punción para no ir a quirófano en balde en caso de que ya no estuvieran los folículos.

Derrotados nos quedamos mi chico y yo. Siempre parece haber algo que se tuerce, pensábamos. Sin mucho ánimo nos fuimos a Valencia por la tarde con poquitas ganas de nada, pensando que era otro viaje en balde. Nos dimos un paseito al atardecer por la malvarrosa que nos tranquilizó un poco pero al día siguiente yo era un nervio andante.

Juana llegó, domingo a las 09:00 (Vuelvo a hacer paréntesis para remarcar lo admirable que es esta mujer). Atendió primero a una chica francesa, llegada directamente de francia para la consulta, calculo, porque la chica no parecía hablar nada de español. Y tras contarle a la francesa los 18 folículos que tenía a pesar de que parecía sacarme 5 años (puñetero reparto ovocitario mundial injusto, si al comunismo ovocitario ya!) vino a ver si los míos seguían en su sitio. Y…Si!!! Seguían!!. Asi que subidón y para quirófano. Me dijo la anestesista que no me preocupara, que sólo iba a ser un pinchacito, y yo pensando, ¿preocupada yo por la anestesia? Si es lo mejor de ser infértil!! Como diría el Arrebato: Si no fuera por estas cositas….

El resultado de la punción fueron dos ovulines, que en la llamada del día después fueron dos ovulines fecundados y en la siguiente un embrión B que congelaban en día 2. De nuevo música para mis oidos. ¿Que podían congelar un embrión mío en día 2 sin tener que torturarme a llamadas hasta día 5 o día 6 porque no tenía calidad suficiente?!!. Lágrimas de felicidad.

Así que ahora junto con SC y SE está Nuevi. Espero reunirme con ellos en el próximo ciclo para el cual me he propuesto sanar un poco mi cuerpo y mi mente de tanto estrés. Mucha lectura, reencontrarme con el deporte y a ver si llego a transfer sintiéndome fuerte y tranquila. Is that even possible en esta montaña rusa????