Podría haber escrito antes…

Podría haber escrito antes. Antes. En la semana 10 cuando fuimos a Barcelona a la dosis de intralípidos y Mónica Redondo me hizo una eco. Ahí vimos por primera vez su formita y cómo se movía. Antes. En la semana 11 cuando por primera vez vimos como se cogía un pie con su manita. Antes de todo esto.

Porque ahora todo es pliegue nucal, edema, ductus venoso, cardiopatía, alto riesgo, técnicas invasivas. Ahora todo es miedo, dolor, rabia, incertidumbre…

Nuestra primera eco de la semana 12 con el famoso Dr. Grañeras fue la primera bofetada. Pliegue nucal en 2,6mm (algo aumentado por encima del valor que considera de corte, 2,5mm) y, sobretodo, un edema subcutáneo que estaba en la espaldita de nuestro Supercampembri y que es indicativo de anomalía cromosómica o de cardiopatías. Según el médico, él veía un 90% de que se quedara en un susto y un 10% de que fuera algo. Salimos de la consulta con un dolor físico en el corazón que, por ahora, sigue conmigo.

A los dos días teníamos consulta en la SS. Nada más ver en pantalla la ecografía tanto mi chico como yo vimos que el pliegue había aumentado mucho. Efectivamente al medirlo eran 4.15 mm y según el doctor, el edema se había generalizado. En dos días… Con estos valores y con los resultados de las hormonas salía un riesgo de síndrome de Down de 1:10. Además, según el doctor, si no había nada cromosómico, él cree que con más de un 50% de probabilidad habrá algún otro problema. Algunos de estos problemas pueden ser sobrellevables y en cualquier caso, se irían viendo en las ecografías sucesivas. De momento, para ver la parte de anomalías cromosómicas, el miércoles me harán una biopsia de corial. Para la amniocentesis tendríamos que esperar a la semana 16 , y, según el panorama que nos han pintado, eso ahora me parece imposible.

La vida se ha detenido en esas dos consultas. Dormir se ha vuelto imposible. Todo lo que era bueno, nuestra beta, cada eco, ahora parece cruel. Pero bueno, solo nos queda esperar y confiar, confiar en que sea solo un susto, el susto más grande de nuestra vida.