Historias para no dormir (Parte 2)

Bueno, pues ya desde la tranquilidad, os cuento lo que fue una semana de infarto.

Con el resultado de esa beta (15!!) llamé a Alfonso. Era viernes y tenía que decidir si cancelaba o no el viaje de trabajo al que me iba el domingo. Alfonso me intentó calmar. Insistía en que como nadie se hace una beta antes del primer día de retraso (le faltó llamarme LOCA), él no tenía datos de qué valor de beta es esperable tan pronto en un embarazo. Me dijo que podía ser tanto un bioquímico como un embarazo viable que se ha pillado muy pronto, pero que ningún indicio apuntaba a ectópico (esta era toda mi obsesión).

El sábado por la mañana, a las 08:00 como un reloj estábamos sacándome sangre para una segunda beta 24 horas después de la primera. Hora y media más tarde (bendito Quirón San José que al menos no nos hace sufrir de nervios) teníamos el resultado. Un modesto 25. Bueno, casi había duplicado en un día pero, seamos sinceros, seguía siendo un valor de mierda. Por lo menos ya pasaba de la clasificación de “Indeterminado” que se da a las betas entre 5 -25 a, oficialmente, “Embarazada”.

Como poco más podía hacer el resto del fin de semana, decidí respirar, buscar laboratorios en Luxemburgo (donde me iba al día siguiente por trabajo) y seguir con mi vida como si nada. Lo único que modifiqué es que la cerveza la pedí sin alcohol (por mi parte que no quede).

El domingo cogí el avión a Luxemburgo y en mitad del vuelo noté como una punzadita en el útero. Me asusté al principio pero luego pensé como diría Drexler Y que sea lo que sea. El lunes, al más puro estilo agenda de una infértil, había quedado con mis colegas de trabajo en coger el taxi que me llevaría a la fábrica a las 08:30 de la mañana. Así que antes de eso tuve que caminar hasta el laboratorio que había encontrado y explicarles a las amables enfermeras en un idioma que no era ni el mío ni el suyo  que me tenía que hacer una beta hcg a pesar de que no tenía ningún volante médico. Por lo poco que ví me pareció que en Luxemburgo debe haber menos locas infértiles porque toda la historia les parecía rarísima. Que si tengo que ver si la beta duplica, que si necesito el resultado en el día, que no tienen que enviarlo a ningún médico, que ya lo veo yo…En fin, nuestro modus operandi habitual, se ve que no lo conocían.

Por supuesto, el resultado se consultaba por internet y yo, en la fábrica, solo tenía wifi en la sala de recepción. Así que me tiré toda la mañana yendo y viniendo a la entrada con cara de pirada. Por fin, a la una me dieron los resultados… 27…En cuarenta y ocho horas la beta había pasado de 25 a 27…Me levanté, y seguí trabajando apretando los dientes. A decir verdad no me costó tanto, cómo se acostumbra una a las desilusiones…

Bien, ya habíamos descartado la opción de embarazo viable. Ahora solo quedaban la bolita del embarazo bioquímico y la del embarazo ectópico y, por favor, yo solo pedía no sacar la segunda.

Mientras, mi pobre chico en madrid, recogía un informe de Alfonso donde desaconsejaba que viajara para ver si podíamos cancelar los billetes de avión de ese viernes a nuestras ansiadas vacaciones.

La repetición de la jugada malabarista de la analítica la hice un par de días más tarde. Ahí ya solo deseaba una beta que hubiera bajado mucho. Tanto como para permitirme irme, irme lejos fuera de este rollo. Y así fue, la verdad. Volvimos a 15. Curioso como este segundo 15 nos alegró mucho más que el primero cinco días antes. La beta estaba bajando, todo apuntaba a bioquímico.

El viernes, ya por fin en madrid, todo terminó de cerrarse ya que me vino la regla. Así que, previa visita tranquilizadora a nuestro querido Alfonso, hicimos las maletas y Au revoir! See you! Con Dios! Las vacaciones han sido muy reparadoras. Sin duda, estos viajes nos dan la vida. Nos hacen tener otras ilusiones, ver otras cosas de la vida que nos mueven, nos alegran e incluso nos emocionan.

Pero manda narices…¿os acordáis de los típicos chistes de Sabes cual es el colmo de…? Pues se me ocurren dos:

¿Cual es el colmo de una infértil?

  1. Conseguir un embarazo que dure y tener que practicarse un aborto voluntario.
  2. Quedarse embarazada natural, con una sola trompa y terminar celebrando que la beta baje.

Pero si soy completamente sincera, si bien este final no es el que habría elegido,  una parte de mí se siente contenta con este cuerpo que ha sido capaz de concebir solito. Durante pocas horas, muy modestamente, pero algo ha intentado. Gracias cuerpito.