Oda a las “mamis”

Con la llegada del verano y la jornada intensiva vuelve a mi vida la piscina. Incondicionalmente, a lo largo de todos estos años madrileños, quien me buscara en estos meses, podría encontrarme en la piscina de mi comunidad. Al menos hasta ahora…

Resulta que el bloque donde vivimos estaba incialmente habitado por parejitas jóvenes como nosotros que nos juntábamos en la piscina para hablar de resacas y garitos de moda. Poco a poco esas parejas se fueron casando y los temas evolucionaron a destinos de viaje y restaurantes chulos. Bien, ahí aún estábamos IN.

Pero claro, el verano siguiente la piscina se fue llenando de barrigas. Como nosotros estábamos al comienzo de nuestro periplo infértil, ni tan mal, pensábamos que pronto estaríamos igual. En los años siguientes la selecccion natural actuó y los “recién papis” no bajaban a la piscina porque al bebé no le podía dar el sol o tenía que dormir sus mil horas de siesta.

Y llegamos al momento presente. Esos bebés son ya niños que corren, gritan y salpican. Pero lo peor no son ellos, lo peor son sus “mamis”. Y aquí me gustaría explicar las distintas características de algunas mamis que patean el estómago de una infértil que busca su ratito de tranquilidad en la piscina:

  1. El ab “uso” del plural.

Resulta que algunas mamis no tienen clara la frontera ellas-su niño y entonces todo lo hacen en primera persona del plural.

Ay, chica, es que ayer no quisimos comernos el puré. En lugar de eso decidimos esparcirlo por toda la cocina, era mucho más divertido.

En ese momento no puedo esconder una sonrisa imaginándome a madre e hija, sentadas en sendas tronas, cada una de su tamaño, y tirando cucharazos de puré a las paredes…¿De verdad pasó eso? ¿Por qué no ser un poco más fiel a la verdad y de paso tratar de recuperar la identidad propia de mujer además de madre? Pero claro, ¿y a mi qué más me da como lleve cada uno su maternidad? Cierto, pero aleja no encontrar a tu amiga en la 24 horas mami.

2. Amistades repentinas

Este es el caso de las típicas parejas que no hablaban con nadie y casi ni saludaban al pasar, que, de repente, son los mejores amigos de los otros papis de la comunidad. Pertenecen todos a una chupipandi que exige el carnet de padre para entrar, solo eso, nada más y nada menos.

3. Monotema

Solo hay un tema para esas mamis. Sus niños y los de las demás. Bueno seré justa, también sus embarazos y los de las demás (por tiempo que pase, aunque el niño sea ya casi adulto, lo del embarazo es siempre trending topic). Y aquí tengo que hacer una mención especial a mi compañera de trabajo madre de tres hijos. Ella mejor que nadie consigue pasar un día entero sin hablar de ninguna otra cosa que sus hijos/embarazos. El otro día, aposta, yo iba cambiando de tema pero ella siempre consigue redirigirlo. Requiere talento, no os creais:

Yo: Buff, qué calor…

Ella: Para calor el año que yo estaba embarazada de Luis, fue insoportable.

Silencio…pruebo a cambiar de tema

Yo: Pues esta tarde tengo que ir al dentista.

Ella: Jeje, la última vez que fui al dentista vi el típico cartel de “Si sospecha que pudiera estar embarazada, comuníqueselo al médico” y de repente caí en la cuenta de que tenía un retraso y zas, embarazada.

Silencio…momento que ella aprovecha para hacer su estocada final…

Ella: Hoy mi hijo pequeño ha hecho pis por fin en el orinal!! ¿Sabes lo que es despedirte de los pañales despues de TRES HIJOS???

La verdad es que no lo sé y me temo que no lo sabré nunca…

4. La educación que le van dando a sus hijos la van perdiendo ellos

De repente la piscina se ha convertido en la cola de la pescadería. Vale gritar de punta a punta para preguntarle a otra mami como le sentaron a su niño las vacunas o soltar un: Coño Jorge, que te he dicho que no corras!! ¿Que tu estás intentando leer relajadamente? Qué costumbre tan rara para una piscina…

5. ¿Y para qué has tenido otro?

Hay una clase de mami que se pasa la vida protestando de lo duro que es ser madre. El colofón, que no nos ha pasado ni una ni dos veces, es cuando directamente te preguntan: ¿No te querrás llevar uno a casa? Estoy por meter un contrato de cesión paterno-filial en la bolsa de la piscina por si me lo vuelven a proponer. Hay algún niño salao, la verdad.

6. Lo caros que salen los niños

A esto, que podía incluirse en el apartado anterior, le dedico su propio punto porque me jode sobremanera. No, no se lo caro que es un niño. Ni tampoco se lo caro que es un niño celiaco, pero te aseguro que mi “no-niñ@” de momento, ha sido más caro que tus tres niños juntos. Qué pena me da que los libros del cole de los tres vayan a ser 400 euros. Eso es lo que pagué el otro día por una resonancia pélvica y salí de la clínica dando las gracias. Me pareció barato.

7. Papis hiperconfiados en su fertilidad

Aquellos recién papis o incluso algunos que aún no lo son que te sueltan:

Nosotros es que vamos a tener dos hijos, niño y niña.

Chupate esa!! No solo no se plantean en ningún caso que puedan encontrar algún problema en volver a embarazarse sino que además pretenden tener algún poder sobrenatural para elegir el sexo. Y lo peor es que se cumple…

Y bueno, después de esta entrada supongo que estareis de acuerdo con mi psicóloga. Ella me planteó en la última sesión si no estoy alargando demasiado el duelo de lo que nos pasó . La verdad es que me quedé de piedra y le dije que en absoluto pensaba eso. Me he apuntado a mil cosas, salimos mucho a cenar, no estamos encerrados en casa llorando. Eso lo sé, me dijo, tu emoción no es la pena, eres una luchadora y no te lo permites. Por lo visto, mi emoción es la rabia…y me sugirió:

¿No crees que ya es hora de dejar de estar tan enfadada?

 

La de arena…

De los creadores de “Ciclo milagro” y, con exactamente la misma medicación, llega, tres meses más tarde, “Ciclo mierdón”.

Tras el exitazo de nuestro primer ciclo “miniestimulado” (4 embriones como 4 soles) no pudimos evitar venirnos arriba y pensar que habíamos dado con la tecla. Por fin éramos de esos que hacíamos embris casi sin despeinarnos, simplemente teníamos que llevar la medicación correcta, pensamos. Así que el mes pasado tratamos de repetir el guión. Empezaríamos por una semana de progynova en la segunda fase del ciclo, seguiríamos con nuestro amigo el omifin y, a partir del sexto día de estimulacion, 150UI de lo que fuera que tenga FSH en días alternos.

Pues bien, la primera eco ya pintó mal. El ovario derecho no se había enterado de que le tocaba jugar (para variar) y en el izquierdo había 4 folis pequeños. Tras mi cara de…WTF??, Alfonso me intentó tranquilizar diciendo que era pronto. Pero mi intución (vale también le podemos llamar pesimismo) sabía que este ciclo no estaba yendo como su hermanito.

Resumiendo, el día 10 de estimulación ya era oficial que solo había crecido un folículo y Alfonso nos propuso cancelar. Pero claro, tanto sentir que tengo los óvulos contados y tanto escuchar que solo se necesita uno decidimos que iríamos a por ese aunque estuviera tan solito.

Unos días más tarde fuimos a punción sin anestesia al ser solo uno (como me fastidia perderme el mejor momento que tiene un tratamiento que es ese chutecito) y salió nuestro ovocito. Como en el ciclo milagro habíamos hecho columnas (MACS) con el semen de mi chico para asegurar elegir a los mejores, aqui dijimos, ya que nos la jugamos hacemos doble o nada. Así que pagamos nuestras columnitas religiosamente. La suerte estaba echada, toda la fuerza para nuestros pequeños gametos.

La llamadita del día siguiente llegó particularmente pronto, al menos no tuvimos que esperar. Mal, fecundación anómala, tres pronucleos. Esto quiere decir que mi óvulo, al hacer la meiosis, en lugar de quedarse con 23 cromosomas, se los quedó todos, los 46. Incompatible con la vida. Alfonso, que creo que ya nos conoce, a nosotros y a la mujer infertil en genérico, se presuró a decirme que no sacara conclusiones. Según él esto ocurre en un porcentaje de ocasiones y a mí no me había pasado antes así que era pura estadística.

Sea como fuere, ahí estábamos con 2500 euros menos en la cuenta y cara de idiotas. Sinceramente, si tuviera que sacar una conclusión sería que mis ciclos juegan conmigo al despiste. Cuando creo que va a ir mal, va bien y al contrario. En fin…

Siguientes pasos? Estuvimos en valencia para que me revisaran el útero en plena estimulación. Como la estimulación estaba lejos de ser plena no pudieron ver gran cosa pero me aconsejaron, en cualquier caso, una histeroscopia quirúrgica. Después del aborto y del bioquímico era recomendable asegurarnos que el útero estaba bien. Así que, si todo va bien, en un par de semanas vuelvo a pasar por quirófano. A partir de ahí me decapeptilizan durante un par de meses (ya puede empezar a temblar todo el que tenga la mala suerte de cruzarse conmigo este verano) y luego, si todo va según planeado, transferencia en septiembre…Me parto conmigo misma, ¿será posible que aún me quede ese poquito de inocencia como para pensar que las cosas iran según planeado?