Hacemos lo que podemos

El jueves tuvimos el primer control de esta nueva estimulación (mini). Y tan mini debe ser que mis ovarios ni se han enterado de que se les requiere. Un folículo en el ovario izquierdo al lado de otra sombra que quien sabe si podrá llegar a ser algo. A ver, sabemos en qué liga jugamos pero yo que sé, tres o cuatro en la primera eco podría haber sido.

Salí indignada. Primero con la medicina en general. Vamos a ver, si llevo 7 estimulaciones y una me ha ido mejor que las demás, ¿por qué no podemos replicarla exactamente? Puede ser que eso no sea garantía de éxito y que este fuera un mal ciclo en cualquier caso pero, al menos, no me quedaría con la duda. Tengo la sensación de que los médicos van demasiado rápido con los pacientes y escuchan a medias y piensan a medias.

Después por supuesto me indigné conmigo, con mi naturaleza, con mi cuerpo, con mi menopausia precoz. Este sentimiento me acompañó hasta esa misma tarde que tuve sesión con mi psicóloga. Al contárselo ella se puso muy seria y me dijo que por ahí no. Que mi cuerpo es muy valiente, igual que yo. Que tan pronto le digo ahora inicia menopausia (decapeptyl) como le pido que fabrique óvulos cual jovenzuela. Al contrario, tengo que agradecer a mi cuerpo sus intentos, sus esfuerzos, que me siga sosteniendo a pesar de tanto exceso hormonal. Y aceptar que mi cuerpo, como yo, hace lo que puede. Somos un equipo, nos han dado malas cartas pero las estamos luchando a tope, mi cuerpo y yo.

Y esa es la sensación que tengo ahora. Que hacemos lo que podemos y no se nos puede pedir mucho más. Mi madre, cada vez que le cuento alguna mala noticia de este tema, se empeña en que no lo piense más, que pa´alante, que dentro de 3-4 meses seguro que estamos en otra cosa, que debo estar optimista. Y yo no sé cómo explicarle que eso no me ayuda, no es tan fácil conseguir que algo por lo que sacrificas TODO no te afecte, no puedo hacerlo. Mami, hago lo que puedo. Sigo con mi vida, me levanto después de cada tortazo, me busco pequeñas cosas que me interesan, paseo muchísmo, no me pidas que encima sonría mientras me tumban. No puedo.

Y poco a poco hemos llegado a hoy, 4 de noviembre, un año después de que nos despidiéramos de Supercampembri. Al principio, tuve un vínculo muy fuerte con mi bebita, la imaginaba tan sola y pequeña que me dolía literalmente el corazón. Pero luego decidí recomponerme y eso pasaba por no recordarla tanto, por mirar hacia adelante, por construir como un muro con esas 14 semanas. Pero hoy quiero pensarte y quiero decirte que te llevamos en el alma, preciosa, aunque nos duela recordarte. Nosotros tampoco somos perfectos y, a veces, simplemente, hacemos lo que podemos.