Un año más

Cumplí años. En lenguaje infértil, ya sabemos lo que eso significa: un año más sin hijos, un año menos para conseguir tenerlos. El tiempo se agota. La gente cuando ve la cara de mustia de una infértil al cumplir años trata de consolar, que si la edad es un estado mental, que si estás estupenda…Ya…para mí la edad es principalmente un estado ovárico y un estado social en el que según cumplo años cada vez somos menos en el lado de la línea de las parejas sin hijos.

Mi cumpleaños lo empecé jodida. Jodida casi literalmente. El ciclo de estimulación que estábamos haciendo y que empezó tan mal, mejoró cuando, de repente, había 4 folículos. En la siguiente eco les había dado por no crecer nada así que nos dieron cita para 3 días más tarde y, cuando llegamos, habían crecido demasiado. La doctora nos dijo que no nos preocupáramos, que no estaban taaan grandes y que los sacábamos.

Total que ahí estaba yo a las 00:00 del día de mi cumpleaños encerrada en el baño intentando ponerme un supositorio de ibuprofeno para evitar una ovulación previa a la punción. La doctora dudó si mandarme el ibuprofeno oral o anal pero, ¡qué narices! ¿para qué nos van a hacer la vida fácil? Mejor anal, es más efectivo, dijo. La imagen del espejo, sin duda, no es la que hubiera elegido para empezar mis 37. El día no mejoró. A las 16:00 teníamos la punción.  Me desperté de la anestesia oyendo a los médicos hablar sobre si quedaba algo por pinchar y supe al momento que la cosa no había ido muy bien. Y efectivamente, habían sacado solo dos ovocitos. Entre la sensibilidad a flor de piel post-anestesia y la mala pipa de la coincidencia del día empecé a llorar como una niña. Solo dos!! Pues bien, cuando a la hora nos llamaron para decirnos que de los dos solo habían podido vitrificar uno, el otro estaba atrésico, lo de los dos ovocitos ya no sonaba tan mal. La vida es cuestión de expectativas, está claro.

Y con ese ánimo empezó a llamarme la gente, que si felicidades, que si lo había celebrado por todo lo alto…ahorré los detalles a los menos allegados pero desde luego que por mi voz se podía saber que no había sido la fiesta.  Recibí a mi familia, un poquito de distracción y, en cuanto pude, me fui a la cama a olvidar el día.

Peeeero…,sabiamente, había planeado unas vacaciones para aprovechar los 14 días que nos quedan entre estimulación y estimulación en este maratón de acumular óvulos que nos proponemos hacer. Así que 48 horas después de la punción estaba subida a un avión rumbo Isla Mauricio. No todo va a ser penar. Lo hicimos low-cost, en apartamento cutre y demás pero fue maravilloso. Hubo días que, de verdad, pasaba el día entero sin acordarme de mi condición, sintiéndome simplemente alguien totalmente normal.  Una buena dosis muy necesaria de “Hay vida más allá de la maternidad”.

El día que volvimos a España, sin más dilación, tuvimos cita con la doctora para empezar el nuevo ciclo. Como viene siendo costumbre las noticias no fueron buenas. Sólo había dos antrales (la madre que me parió creo que tiene más antrales a sus 65 años que yo) y encima se veía un quiste. La doctora nos propuso dejar el ciclo pasar pero, la verdad, nuestra variable fundamental es el tiempo y pensamos, igual no podemos aspirar a más de dos ovocitos, es nuestra realidad. Así que, tras comprobar que el quiste no estaba emitiendo estradiol, decidimos seguir adelante. Y qué gran decisión.

Le pedimos a la doctora que calcáramos exactamente nuestro ciclo milagro con Alfonso. Una extraña combinación de medicación que había sido fruto de los restos que quedaban por casa de ciclos anteriores. Que si una ampollita de Pergoveris, otra de Menopur dos día después y luego Meriofert. Pues bien, a los 5 días mis ovarios aún no se habían dado por aludidos, ellos como si la medicación no fuera con ellos. Pero en la eco del día 8 de ciclo, de repente, mi ovario derecho, el desahuciado, el ovario vago, reclamó su papel, tenía dos folículos. Yo no sé si ha sido que he encontrado la medicación que abre la puerta a mis ovulillos o el DHEA que llevo tomando menos de un mes pero, finalmente, tras 15 días de estimulación, hemos conseguido 5 ovocitos! 5 ovocitos maduros! Lágrimas por este regalo de cumpleaños que nos ha llegado un mes tarde. Problemas en el envío, supongo…