Naia

Mañana hacemos 36 semanas de embarazo, algo menos de 34 desde el día de la transferencia de esos dos embriones que nos parecieron tan bonitos.

Y la verdad es que la realidad está superando al sueño. No sé si es que lo veía tan difícil que no me había permitido soñar en condiciones o si es que era imposible imaginar la sensación de un bebé dentro de ti antes de sentirla. Pero, desde la semana 17 que noté su primer movimiento, no hago nada más que alucinar. Alucinar con la naturaleza, alucinar con nuestra suerte, alucinar con ella, con Naia, que se las ingenió para agarrarse fuerte al útero de su madre a pesar del 6 raspado que el Doctor Puente, un médico que es más bien optimista, le había dado a mi útero.

Hemos tenido miedos, por supuesto, y aún tenemos.

Histeria alimentaria desde el principio que cuando compartía con otras embarazadas o ya madres torcían el rostro en plan, ¿Lavas todo con Amukina y luego encima lo pelas? ¿Por qué no comes embutido frío? ¿ qué narices es eso de la listeria? Y claro, os podéis imaginar mi indignación/pánico con el brote de listeriosis sabiendo que las matronas no te suelen dar las pautas para prevenirla si algo falla en la cadena de control como ha sido el caso y que, ni siquiera yo, histérica como he sido, he cumplido a la perfección todos los pasos para matar al hipotético endemoniado bicho. Eso sí, algo he puesto de mi parte, alrededor de la semana 20, antes del brote, limpié cocina y nevera con bactericida convirtiéndolas en pequeñas salas de quirófano.

También es un clásico la histeria al movimiento de la pequeña, ¿por qué hoy se mueve menos que ayer? ¿Cuánto tiempo hace que no se mueve? etc…Ese miedo petrifica y me encoje el corazón pensando en compañeras guerreras que pasaron por ahí.

Hemos tenido también mucho miedo a la “rotura de bolsa temprana”. Cada mancha en la ropa interior que, por algún motivo, alrededor de la semana 20-22 se hicieron muy comunes, llevaba aparejada un par de días de mucho estrés. Este tema lo atajé como buena ingeniera comprándome unos salva slip que midiendo pH detectan si es líquido amniótico o pipí y cambian de color. Se llaman Al-Sense y me parecen no solo recomendables para histéricas sino en general para todas las embarazadas porque es un problema que detectado a tiempo puede tener solución.

Por supuesto no ha faltado el miedo previo a cada eco. ¿Estará creciendo bien? Que no vean nada raro, por favor…Desde la semana 28 más o menos la cabeza empezó a crecer más rápido que el fémur cosa a la que ningún médico le dio ninguna importancia porque era cuestión de una semana de diferencia como mucho. Pero ahí yo y mi canguelo, cada semana deseaba que la cosa se hubiera equilibrado. En la última eco midió ya totalmente parejito y por fin, incluso mi yo histérica, puedo relajarse.

Y luego están los miedos variadísimos y loquísimos. ¿Este arañazo en la tripa le habrá afectado? Llevo 5 horas sin comer, ¿le habrá pasado algo? He pasado calor o frío, ¿estará bien la pequeña? Me despierto durmiendo boca arriba o hacia el lado derecho e inmediatamente histeria, ¿le habrá llegado flujo sanguíneo suficiente a mi bebé? Me he puesto nerviosa en esta reunión de trabajo, ¿le habré alterado su corazoncito? Y así una lista interminable…

Y con todo esto podría parecer lo que desde luego no es, que llevamos 8 meses de puro sufrimiento. Para nada. Han sido los 8 meses más felices de mi vida, creo. Porque en paralelo a este miedo hay una inmensa gratitud, felicidad, nuevas sensaciones, ilusión por lo que se viene, amor hacia una nueva personita ya tan protagonista de nuestras vidas. Y todo eso gana por goleada. Nos fuimos de vacaciones a Torrelodones y no hemos pisado la playa desde Abril, ¿importa eso? No… han sido las mejores vacaciones de nuestra vida. El embarazo de momento la verdad es que ha sido muy bueno pero en cualquier caso, no podría tener ninguna queja porque lo único importante es que SEA. Que la niña crezca, que esté bien, que nos lleve a los tres a donde tanto tanto hemos deseado todos estos años.

Os pido perdón por el tiempo que me ha costado escribir esta entrada. Ha sido una mezcla de miedo que siempre me hacía posponerlo para la siguiente eco y de estar concentrada en cada paso. También el hecho de que este blog es y será de infertilidad y no quería “brear” con sentimientos de embarazada porque sé que muchas podéis leerme y pensar que a vosotras todo esto no os va a llegar o que por qué tarda tanto. Y es que la infertilidad es una putada, nunca sabes detrás de qué puerta está el camino correcto, ni siquiera sabes si alguien pintó de verdad tu camino. Y yo tampoco lo sé pero deseo que el camino esté para todas, antes o después, para todas las que lo deseamos tantísimo. Fuerza!