Del cielo al infierno…

cielo al infierno

Si algo he aprendido estos días es que, en un proceso FIV, sólo hay un momento que celebrar, aquel en el que, estando en la camilla de un hospital, te entregan a tu bebé sano. Todos las victorias intermedias, todas las buenas noticias parciales son solo paja que en cualquier momento se esfuma y te deja con algún problema adicional que antes no tenías. Es como cuando en el Monopoly caes en la casilla de “Suerte” y la carta que coges te devuelve a la casilla de salida y sin dinero.

¿Para que quieres tener bien la FSH si luego te dan el resultado de una antimulleriana por los suelos? ¿De qué sirve que tu útero esté aparentemente perfecto si tu beta termina siendo negativa? ¿Quien quiere una beta positiva si cinco días después es un aborto?

Como podreis deducir, estos últimos días no han sido fáciles. El viernes 05/02 me hicieron la punción de mi segunda estimulación en la clínica de Juana (Valencia). Como del ciclo anterior tengo un blasto muy bonito congelado (Supercampeón), solo me hacía falta un embrión más. Ha sido una estimulación dura porque el protocolo era el de mejora de antrales y al estrés que supone pasar los controles de estradiol y FSH en tiempo, se añade la cantidad ingente de medicación del mes anterior y la temida Viagra del comienzo de la estimulación. De la Viagra solo diré que se ganó a pulso una entrada en este blog para ella solita. El repaso de los efectos secundarios que me produjo en sus cuatro diitas da para ello y más.

Pues bien, el día antes de la punción se veían dos folis de buen tamaño y otros dos de 15mm que quizás podrían aprovecharse. La punción confirmó los 4 ovocitos pero contábamos con que los pequeños no estarían maduros y no fecundarían. Sin embargo, al día siguiente nos informaron en la primera de las dichosas llamaditas que habían fecundado todos. Cuatro!!! Era nuestra mejor marca!! Lo más que habíamos conseguido fue en la primera estimulación en IVI madrid donde fecundaron tres. Total, teniendo en cuenta que historicamente nuestros embris no solían pararse (nuestro problema ERA la cantidad y no la calidad) y que solo necesitábamos un embri, celebramos, reímos, por fin podríamos avanzar y quien sabe si nos quedaría alguno para un jiji hermanito, nos atrevimos a decir.

Pero resulta que si nosotros nos reímos, más se debió reir el que sea que maneja los hilos donde quiera que esté, llamemosle destino…Porque nuestro mejor resultado se convirtió en el peor cuando al día siguiente nos dijeron que todos los embris tenían mucha fragmentación y que así no se podrían congelar. Al día siguiente la calidad empeoró un poco más y nos dijeron que los dejarían en observación por si llegaban a blasto, algo que ya me dijo la bióloga que veía muy dificil. Y así nos quedamos, nuestras risas, los hermanitos, todo como un chiste de humor negro. Y de regalo un problema nuevo: fragmentación embrionaria, algo que nunca nos había pasado.

Yo tenía asumida mi baja reserva, sabía que en cada ciclo solo consiguiría uno o dos embriones pero bueno, es cuestión de paciencia, pensaba… Pero ahora ya no entiendo nada, ya no se nada. ¿Que les ha pasado a mis óvulos en tres meses? Justo ahora que voy a acupuntura, como sano y tomo vitaminas a cascoporro…Y no sé qué significa, ¿es que cada estimulación empeora la calidad de los óvulos? ¿es el tiempo que con la endometriosis corre muy rápido? ¿ha sido solo un ciclo muy malo? ¿Me los sacaron antes de tiempo y no estaban suficientemente maduros? ¿Alguien que me lea me puede dar algo de luz?

Os pido perdón porque el tono de la entrada parece pesimista. No quiero ser pesimista, solo quiero ser aséptica. Seguiré caminando pero trataré de recordar que cada paso es de prueba y que es posible que no me conduzca donde quiero.

No me puedo permitir otro viaje del cielo al infierno sin paracaidas, entendedme.

 

 

 

¿Y ellos qué?

hombres y mujeres

Nunca me ha gustado prejuzgar por género…que si las mujeres somos susceptibles y rencorosas, que si los hombres son todos máquinas simples que solo piensan en fútbol y sexo…No, siempre me he negado, ya que desde pequeña he tenido buenísmos amigos que han sido aleatoriamente chicos o chicas, por los que me he sentido igualmente comprendida o incomprendida con independencia de su género.

Sin embargo, en este capítulo de mi vida y con todo el dolor de mi corazón, no puedo evitar pensar que algo hay de determinación por parte de ese segundo cromosoma X o Y. En el tiempo que llevo en este mundillo de la reproducción asistida y, salvando honrosas excepciones (con afortunadas parejas), los hombres se dividen en dos clases:

  1. Los que no se enteran de nada
  2. Los que no se enteran de nada y además ponen pegas

Es habitual que la chica llegue a la consulta de reproducción asistida con la cabeza echando humo, tras haber estado leyendo foros, blogs, artículos científicos tratando de anticipar el resultado de esa cita. El chico, sin embargo, está en la sala de espera, hojeando una revista o el movil sin inquietarse lo más mínimo por lo que pasará ahí dentro. Total, solo se está por decidir si tendrá descendencia…Efectivamente, como norma general, para ellos los temas de reproducción son temas “de chicas” y se expresan en un código que ellos no pueden entender.

Pero en otros muchos casos, como digo, no solo no comprenden nada sino que se agarran a lo que sea para no dar el paso que la chica ya hace tiempo ha asumido como el siguiente. Por ejemplo, a pesar de que es la chica la que se somete a la medicación, controles e intervenciones, es común que sea el chico el que se resista a ir a reproducción asistida.

Otro caso muy curioso es el de la ovodonación. La decisión de recurrir a esta opción debe ser, sin duda, muy dificil de tomar ya que supone renunciar a la carga genética de la madre. El caso es que conozco muchos ejemplos en los que la mujer, que al fin y al cabo es quien renuncia a su herencia genética, está totalmente convencida de hacerlo y es su pareja la que se niega. De hecho, en el caso de unos amigos, que tengo que reconocer que en el fondo me pareció muy tierno, el chico se negó a ovodonación accediendo a avanzar solo si era con donación de embriones. Si renunciaban a la carga genética de ella, él quería que se renunciara también a la suya propia.

Mi chico, y tengo que decir que por suerte, es del tipo 1. Desde el principio, el cálculo de mis días fértiles a partir de mi última regla ha sido para él álgebra abstracta. Cuando empezamos a ir de médicos todos los conceptos, fecundación in vitro, inseminación artificial.. le bailaban en la cabeza y terminaba preguntando por inseminación in vitro y espermioscopias. Ahora, después de dos añitos metidos en materia, oyéndome cada día hablar de lo que me ronda la cabeza, que el 99% del tiempo tiene que ver con esto, me encuentro con preguntas como…¿pero el mioma entonces lo tienes en las trompas? Intento respirar y me planteo…será cuestión de memoria, no todos tenemos la misma, pero entonces  viene a mi mente cómo recuerda quien y en qué minuto marco el tercer gol de su equipo en un partido cualquiera de hace años. ¿Será que no le importa? Pero sé que le importa porque le he visto llorar conmigo de pena y de alegría con alguna noticia. ¿Y entonces qué es?

Virginia Ruiperez, mi nutricionista, me lo dijo claramente. Mira, búscate una amiga, tu madre, quien sea, para hablarle de esto pero no intentes encontrar este tipo de implicación en él. Están biologicamente impedidos. No es culpa suya, es la naturaleza.

Y es cierto. Lo pienso y mi chico está diseñado de una forma muy distinta a la mía. Yo, si de verdad quiero algo, vuelco toda mi energía en conseguirlo, estudio, peleo, me frustro, me levanto y rara vez me rindo. Mi chico si quiere algo ve qué pinta tiene y, si es díficil, lo deja pasar, ¿que quieres que yo haga? me dice, No es mi culpa. Y a partir de ese momento no vuelve a sufrir por lo que quiso y no tiene. Yo sigo erre que erre, acumulando sufrimiento y ese sufrimiento es lo que no me permite rendirme.

En fin chicas que, en general, si fuera por ellos, creo que las consultas de RA estarían vacías y nosotras seguiríamos en casa contando días fértiles a los 45… Nos engañaron con los cuentos, en realidad es el príncipe el que esperaba en la torre y nosotras desde abajo, haciendo lianas con nuestras trenzas, trepando con nuestras uñas las que lo rescatamos. Si hubiera sido al reves, aún estaríamos en lo alto de la torre y abajo nuestro príncipe sentado, mirando para arriba con cara de circunstancias y gritando: ¿qué quieres que yo haga?

¿Por qué fallan las FIV?

Recuerdo cuando estábamos debatiéndonos entre dar el paso al mundo de la Reproducción Asistida o seguir intentándolo unos meses más por nuestra cuenta. Recuerdo que me agobiaba el hecho de que nuestro bebé no se concibiera naturalmente, si se lo contaríamos cuando creciera, cómo me iban a afectar las hormonas, si estabámos precipitándonos al camino fácil…pero recuerdo que pensaba que si abría esa puerta, sin duda, me esperaría mi bebé al otro lado.
Vamos a ver, si Ana Rosa lo consiguió y tenía cincuenta años, no lo voy a conseguir yo…

Luego empiezas a acumular fallos, los tuyos y los de tus compañeras de batallas. Investigas sobre lo que puede explicar que tu tratamiento no esté funcionando como debería y ves que hay tantos frentes que te parece un milagro cuando alguien lo consigue.
Según mi experiencia, el mundo de la Reproducción Asistida, aunque obviamente es una disciplina médica, es bastante peculiar. Te encuentras a “buenos” ginecólogos que se atreven a mandarte a ovodonación porque tu antimulleriana está en 1, a especialistas de grandes clínicas de Reproducción que apenas te miran el útero y a inmunólogos que, a pesar de detectarte trombofilias, no te pautan heparina. Quizás sea porque es una rama relativamente nueva de la medicina y en continua evolución o porque la mayor parte de la investigación se ha llevado a cabo desde centros privados en lugar de públicos o simplemente porque el misterio de la vida sigue siendo precisamente eso, un misterio. Sea por lo que fuere, yo he encontrado grandisima disparidad de criterios entre profesionales del sector. Y es por eso que muchas nos sentimos perdidas en este mundo infértil, sin confiar del todo en ningún médico y nos dedicamos a leer, investigar y tratar de sacar nuestras conclusiones.
En mi caso, encontré blogs, foros y ciberamigas que me ayudaron muchísimo y que me condujeron a profesionales en quien, a día de hoy, confío. Basándome en eso, y poniendo por delante que no soy médico y mis opiniones pueden ser incorrectas y en cualquier caso son absolutamente personales, quiero resumir a continuación cuales serían mis recomendaciones para quien esté sufriendo fallos en sus tratamientos.

¿Por qué fallan las FIV?
En mi opinión hay tres aspectos que mirar:
1. Gametos: Óvulos/Esperma
2. Útero
3. Temas inmunológicos/hematológicos

1. Gametos
• Espermatozoides
Seminograma
Si eres una pareja heterosexual y estás en un tratamiento FIV es seguro que tendreis en vuestras manos el resultado de, al menos, un espermiograma (Si no es así, corre, HAZLO). Pues bien, el espermiograma normalmente te indica número, movilidad y morfología de los espermatozoides y en función de como estén esos parámetros te colocan un nombre muy raro: teratozoospermia, astenozoospermia. Normalmente, a no ser que no haya ningún espermatozoide normal (tened en cuenta que habitualmente el orden de magnitud es de cientos de millones de espermatozoides por muestra) la calidad del esperma solo indicará si hacer FIV convencional o ICSI. Si la muestra es de buena calidad se utilizará la técnica FIV, menos invasiva y que permite cierta selección natural, mientras que si la calidad es baja se fecundarán los óvulos con ICSI, inyectándolos con el espermatozoide seleccionado.
Cariotipo
Esta prueba que requiere de un simple análisis de sangre detecta alteraciones cromosómicas en los progenitores. De existir, hay muchas probabilidades de que se transmitan al embrión y podría ser necesario hacer un DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional) para seleccionar al embrión que no tenga la alteración. Esto solo indica la predisposición genética a generar gametos con alteraciones pero el hecho de que el cariotipo esté bien no asegura que los gametos lo estén. Pueden tener alteraciones propias debidas a otros factores (exposición a toxinas, envejecimiento..).
FISH
Esta técnica estudia un número de cromosomas (en torno a 5 de los 23 que tienen los gametos) para verificar si están o no alterados. Si se encontrara que la proporción de alterados es alta sería recomendable hacer DGP (Análisis genético del embrión). El FISH es una prueba bastante cara, cuesta entorno a 700 euros.
Test de Fragmentación de ADN
En este caso se estudia la rotura de ADN del espermatozoide. Si hay una alta fragmentación quiere decir que muchos espermatozoides tienen lesiones en su material genético lo que puede conducir a embriones de baja calidad y abortos. Se recomienda hacer un tratamiento de mejora de calidad de esperma.
• Ovulos

La mala calidad de óvulos es el saco roto al que caen la mayor parte de los fallos repetidos de FIV . Factores como la edad avanzada o la endometriosis hacen sospechar a los médicos de este problema. Aunque, lamentablemente, no hay ninguna prueba que permita verificar la calidad de los óvulos en sí mismos, voy a hablar a continuación de lo que sí se puede hacer.

Antimulleriana

La medición de esta hormona da una idea de la reserva ovárica. Valores por debajo de 1 indican que no habrá una buena respuesta al tratamiento, es decir, que no se generarán muchos óvulos. Sin embargo, y esto me lo han recalcado algunos especialistas porque es mi caso, la baja reserva no implica menor calidad. Es decir, se generan menos óvulos por tratamiento pero estos no tienen por qué ser peores. Yo me consuelo pensando que solo es cuestión de paciencia; yo necesito varios tratamientos para generar los mismos óvulos que una persona que no tenga baja reserva.

Cariotipo

Al igual que en el caso de los gametos masculinos, esta prueba determina tu predisposición genética a que los óvulos que produces se encuentren genéticamente alterados. Como he dicho antes, existen otros factores (edad, exposición a toxinas) que pueden causar alteraciones genéticas de los óvulos.

Diagnóstico genético preimplantacional (DGP)

Es una prueba que estudia genéticamente los embriones. Tiene un gran valor porque permite detectar alteraciones genéticas de los embriones antes de implantarlos pero tiene también una serie de inconvenientes:
* Es bastante caro. Por eso se recomienda acumular embriones, al menos 5, antes de hacerlo. El precio suele ser el mismo si se hace a 1 que a 8.
* Es invasiva. Extrae una célula del embrión por lo que puede dañarlo, aunque, según parece, la técnica ha avanzado bastante en este sentido.
* No es determinante ya que solo estudia algunos genes y de una sola célula

Assisted Hatching
Si se observa que los embriones tienen la capa pelúcida demasiado gruesa se puede practicar esta técnica para ayudarlos a eclosionar (necesario para implantación).
2. Útero/Endometrio
El útero es donde anidará nuestro futuro bebé por lo que debe ser un medio adecuado y acogedor para él. Hay muchos factores que pueden convertirlo en hóstil como puede ser una forma no adecuada, un espacio interior reducido, endometritis, presencia de miomas, etc…
Ecografía 3D
Permite observar bastante bien todo el aparato reproductor femenino y tiene la ventaja de ser muy poco invasiva. Un médico especializado puede sospechar así de adenomiosis, hidrosalpinx, etc..Dado que depende muchísimo del ojo que mire en este caso es muy importante el médico que lo realice. Por mi experiencia personal puedo recomendar al Doctor Puente (IVI Madrid) y a la Doctora Crespo y su equipo (Clínica Juana Crespo).
Histeroscopia
Puede ser diagnóstica o quirúrgica y consiste en introducir una especie de cámara en el útero para observar su interior y así, si es quirúrgica, extirpar miomas, o corregir ligeros fallos morfológicos. De nuevo en este caso es muy importante el profesional y aquí recomiendo de nuevo a Juana Crespo y su equipo.
Resonancia Magnética Pélvica con contraste
Esta técnica es especialmente útil para el diagnóstico y valoración del alcance de la adenomiosis y de la endometriosis en general.
Histerosalpingografía (HSG)
Esta prueba sirve para estudiar la permeabilidad de las trompas. Aunque normalmente se realiza en fases previas para decidir si hacer Inseminación Artificial o pasar directamente a FIV, es muy importante estar seguro de que el resultado es fiable. La presencia de hidrosalpinx (líquido en trompas) puede producir fallos de implantación y abortos tempranos en FIV. Si se detecta un hidrosalpinx normalmente se pauta la extirpación de la trompa afectada por laparoscopia. Recalco que este es mi caso a pesar de que según el informe de la HSG mis trompas estaban perfectas (de nuevo la importancia de un buen profesional).
Biopsia de endometrio
Con esta prueba se determina no solo la receptividad del endometrio en un día concreto del ciclo (ventana de implantación) sino también se analiza si éste tiene alguna infección o inflamación. Además se supone que la propia técnica aumenta la tasa de implantación, hace el endometrio más receptivo.
3. Inmunología/ Hematología
Quiero darle muchísima importancia a este último punto ya que creo que en la mayor parte de clínicas de fertilidad no se estudia convenientemente (no tienen especialistas en el tema), conozco varias chicas para las que este era el motivo de la infertilidad y, en muchos casos, tiene una solución relativamente sencilla, inyectarse heparina.
La batería de pruebas es larga pero, en mi opinión, merece la pena hacérsela cuanto antes. Yo solo me hice estas pruebas tras el segundo aborto y me dio muchísima rabia pensar que simplemente con una dosis adecuada de heparina podría haber salvado mi segundo embarazo. Copio a continuación el enlace que lista todas las pruebas a realizarse:
https://www.crianzanatural.com/forum/forum_posts.asp?TID=207612
Muchas de estas las cubren la mayoría de los seguros aunque alguna os tocará pagar.
Mi consejo con respecto a este tema tiene nombre y apellidos : Silvia Sánchez Ramón, Inmunóloga de la Ruber de Madrid. En Barcelona también hay una ginecóloga buenísima, Mónica Redondo, que sabe mucho del tema y está alineada en sus pautas con Silvia. En mi opinión, al menos las que ya llevamos algún fallo, deberíamos pasar por alguna de ellas y hacernos el estudio completo. Encuentro que este es un tema que habitualmente se pasa por alto total o parcialmente. Es importante que el estudio sea completo y que sea interpretado por una buena especialista. En mi caso personal, con una trombofilia, mutación MTHFR en homocigoto, anteriormente a Silvia, no me habían pautado heparina. Por otra parte, solo ella se dio cuenta de que tenía un SAF (Síndrome Antifosfolipidico) encubierto.
Como he dicho antes, la solución a muchos de estos temas (SAF, trombofilias) es heparina. Pero es importantísimo que la dosis de heparina sea la correcta. Normalmente te la pautan en función del peso pero eso debe ser solo la primera aproximación. Cinco o seis días después de empezar con las inyecciones de heparina se debe hacer un análisis que se llama antiXa cuyo valor indica si la dosis es adecuada. Una dosis insuficiente obviamente no solucionaría el problema por el que se pautó.

Resumiendo mi larguísima entrada, hay tres grupos de problemas y mi consejo es estudiarlos todos. En cuanto a centros de reproducción y profesionales mi opinión (absolutamente personal y basada solo en lo que conozco) es:
– Si se sospecha de un problema de gametos/embriones tratarse en centros grandes y potentes en investigación y tecnología. Por ejemplo, IVI.
– Si se sospecha de un problema de útero buscar un buen ginecólogo especialista en diagnóstico y si hace falta en cirugía. La número uno en este caso, en mi opinión, es Juana Crespo (Valencia) pero en cuanto a diagnóstico también me quedé muy tranquila con el Doctor Puente de IVI Madrid. Además he tenido muy buena experiencia con Andrés Sacristan Juarez (Madrid), especialista en endometriosis.
– Si se sospecha de un problema inmunológico tratarse en paralelo a la FIV con Silvia Sánchez Ramón (Madrid) o hacer todo el proceso FIV con Mónica Redondo (Barcelona)

 

¡¡Y por hoy ya está bien!! Gracias por leerme, si habéis llegado hasta aquí es que tenéis mucha paciencia y eso en el mundo infértil son muchos puntos para alcanzar a nuestro bebé!!

Por favor, si teneis comentarios que puedan enriquecer esta entrada, opiniones sobre pruebas, médicos o centros, me encantaría que los publicarais para que todas aprendamos más!

 

 

 

 

¿Nos entiende la gente?

A estas alturas de la película, quien más y quien menos a nuestro alrededor, sabe que tenemos un problema de fertilidad. Algunos conocen el detalle de los tratamientos, cuantos hemos hecho, que estamos en Valencia, otros solo saben que tuvimos el aborto hace ya 20 meses y que el tema nos inquieta pero, en general, todos deberían suponer que no lo estamos pasando bien.

Al principio lo ocultamos a casi todos, a excepción de la familia más cercana. Pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que el problema podía ir para largo y que al estrés propio del proceso le estábamos sumando la ansiedad de estar inventándonos historias. Además nos encontrábamos a menudo con comentarios que nos hacían mucho daño de gente que no conocía el tema y metía la pata constantemente. Así que sin decidirlo pero de forma natural fuimos saliendo del armario.

Quizás no sea justo que generalice porque a mi alrededor ha habido algunas personas maravillosas que nos han entendido bastante bien, pero la tónica habitual, en mi caso, ha sido la falta de empatía. Desde un compañero que cuando me contó que estaba esperando gemelos se quejaba del “lío” diciéndome: ¿no querrás uno? a una amiga que cuando me llamó por mi cumpleaños estuvo toda la llamada explicándome lo duro que es un embarazo (espera su segundo hijo) y cómo no me puedo imaginar lo mal que lo estaba pasando. Para más inri esta chica tuvo a su primera hija por FIV por lo que debería saber qué no decirle a una infértil.

Quizás lo que más me duele es que la gente lo omita, haga como que no se lo has contado, como si por no hablarlo el tema se esfumara. Y el tema no se va nunca de la cabeza de una infértil y el silencio de los demás solo nos aísla, nos aleja.

Y así, por ejemplo, tengo a mi hermana. Médico, madre de una niña de dos años que también se hizo de rogar, y que no se interesa en absoluto por qué pruebas me hacen, cuales son los resultados, qué opinan los médicos, etc…

O me encuentro en situaciones como la de hoy. Quedo con una amiga madre de tres niñas y se viene otra embarazada. Por supuesto, hemos estado repasando todos los detalles de un parto, de la lactancia y de la crianza natural. Hasta ahí, bueno, asumible. Pero el resto de la mañana ha consistido en ir a librerías de bebés, a tiendas de ropita bebés y la guinda ha sido cuando la mami que le iba a comprar unos zapatitos a una de sus niñas me pregunta qué número le compraría, si el que gasta ahora o uno más. Me he quedado mirándola en plan: ¿en serio? ¿De verdad crees que soy la persona más indicada para hablar de estos temas, para ir a tiendas de bebés y para decidir el número de zapatito de tu niña? Lamentablemente yo no sé cómo de rápido le crece el pie a un bebé porque nunca he tenido uno. Tú que tienes tres probablemente tengas una mejor idea. Por supuesto “mi tema” no ha salido en ningún momento. Será que da mal rollo…sobretodo a mi.

Por supuesto, entiendo que el embarazo y la maternidad tendrán sus pegas y ojalá algún día yo también pueda “sufrirlas” pero la cuestión es si es conmigo, su amiga infértil, con la que tienen que compartirlo. Pienso a veces a qué se debe esta falta de empatía, es egoísmo y no les importa?, es que no saben cuánto sufrimos las que pasamos por aquí?, es que realmente no saben cómo tratar el tema?…No lo sé, pero en este proceso he aprendido a protegerme, en estas situaciones ya no pongo mi sonrisa perfecta. Si pienso que realmente la persona no se está dando cuenta se lo muestro y cuando veo que realmente no quieren darse cuenta simplemente me voy. Lo que no sé es que pasará si alguna vez hay un “después” de este proceso. ¿Dejará mi infertilidad un reguero de amistades acabadas?

Sé perfectamente que, en este momento de mi vida, no soy una persona fácil de tratar. Estoy muy sensible y especialmente las presentes o futuras mamás tienen que andar con pies de plomo. Pero yo creo que hay unos básicos:

  1. Mostrar interés por mi proceso, saber en qué punto estamos y tratar de entender mis ilusiones y mis desilusiones.
  2. No hablar de tu bebé continuamente. Por supuesto que una mami habla y debe hablar de su bebé pero no EXCLUSIVAMENTE. Este es el caso de muchas madres. Así solo se alimenta la idea (equivocada) que tenemos las infértiles de que nuestra vida sin hijos está vacía.
  3. No quejarte de los avatares de embarazo y maternidad. No soy la persona adecuada para ello. Si quieres cambiamos, yo paso a mami y tú a infértil.
  4. Los embarazos ajenos (salvo los de otras compis infértiles que son motivo de fiesta) ya no los celebro. Lo siento, sonará duro pero nos pasa a muchas en esta situación. La noticia de un nuevo embarazo solo nos confirma que la maternidad es algo que siempre les sucede a las demás. Necesitamos un periodo de asimilación para alegrarnos por el embarazo ajeno. Por eso no esperes darme una sorpresa y anunciármelo en una gran quedada delante de todos. Hazlo de una manera más empática, una llamada de teléfono, un mensaje. Cuando haya asimilado la noticia te llamaré alegrándome sinceramente por ti.
  5. Ofréceme cariño, estoy sensible!

 

 

Y vosotras, ¿como habéis gestionado el tema socialmente?

La agenda de una infértil

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Es de sobra conocido que la llegada de los bebés trae consigo agendas apretadas. Entre las horas de lactancia, el cambio de pañales, las visitas al pediatra y la necesidad de atención continua por parte del bebé, encontramos unas mamis que, especialmente cuando se reincorporan al trabajo tienen que hacer encajes de bolillos para llegar a todo.

Pues bien, querría hablar hoy de que para algunas esto empieza a pasar antes incluso de la concepción del bebé. Y es que la infertilidad tiene muchas facetas y una de ellas es para mí cómo ocupa gran parte de nuestro tiempo.

Empiezas con visitas a ginecólogos que, sobretodo si son por la SS, serán a las horas más intempestivas, veáse 11:30 de la mañana en un hospital en la otra punta de la ciudad. Por supuesto, la hora de la cita es aproximada y acabas entrando una hora tarde y habiéndote ausentado de la oficina dos horas un martes por la mañana. Y si fuera un hecho aislado no tendría importancia pero es que de esa cita surgen pruebas. Pruebas que requieren más ausencias, a veces del día completo como la histerosalpingografía.

Y en el trabajo ya no sabes qué inventarte. Porque el dolor de espalda que decías tener está complicándose tanto que has tenido que convertirlo en una hernia, y aún sólo estás buscando un diagnóstico.

Bien, os decidis a hacer un tratamiento por lo privado (en la SS no me imagino qué sería esto en términos de horarios). Más o menos consigues apañar las citas a primera o última hora del día y, a parte de los madrugones, tu vida laboral no se resiente demasiado. Eso sí, todos los días a la misma hora por el mismo reloj debes estar en casa para inyectarte lo que te toque ese día. Y cuando tus amigos se empeñan en quedar a las 21:30, tú sabes que a las 23:00 estarás en casa aunque tengas que pasar por encima de sus cabezas que es lo que normalmente termina pasando. Te tienes que inventar un dolor de tripa repentino que hace que te vayas casi sin despedirte. Por no hablar de si tienes un viaje en avión por trabajo y tienes que pasar las agujitas por el control y explicarlo delante de tus compañeros…Esto no me ha pasado pero lo temo más que a la peste.

En fin, llega el día de la punción. “Me tienen que hacer una prueba con sedación por el tema de la espalda” Y cruzas los dedos para que nadie te pregunte qué prueba es esa y por qué a su marido que tiene una hernia igual que la que tú dices tener no se la hicieron.

Y si todo va bien a los tres días transferencia. Y esta por lo menos ha caído en fin de semana. Toda una suerte en el mundo infertil.

A partir de ahí la betaespera. En estos días, a pesar de que tu trabajo es de oficina, tus compañeros te pedirán que les ayudes con las cosas más insospechadas que implicarán seguro levantamiento de peso, torsiones extrañas o celebraciones con cervezas. Y tú solo pensando, agárrate, por dios!

Y llega el temido día de la beta. La llamadita te pilla en la oficina. Tu jefe te está contando no sé qué tema importantísimo que no te puede ser más indiferente cuando suena el teléfono. Cara blanca, sudores, buscas un refugio aislado pero cercano, tienes que coger esa llamada. Y sólo un minuto después todo tu mundo se ha derrumbado pero tienes que volver con tu misma cara a la misma conversación con tu jefe que ahora te importa aún menos.

Y volver a empezar. Pero esta vez quieres controlar el proceso, no vas a dejar ningún cabo suelto. Por eso vas a acupuntura un par de días a la semana, te tratas con una nutricionista muy buena que has encontrado en foros y pides cita con la famosa inmunóloga. El tema inmunológico supondrá unas 10 llamadas a tu compañía de seguros para que te autoricen solo la mitad de las pruebas (a las demás invitas tú) y un número incalculable de tubos de tu sangre en distintos laboratorios. A estas alturas en tu trabajo ya sonrien cuando dices que hoy tendrás que salir un poco antes.

Pero todo se puede complicar un poco más si, como es nuestro caso, decides hacer el siguiente tratamiento en una ciudad a 400 km. Búsqueda de ginecólogos en tu ciudad que quieran hacerte las ecografías “por favor” sin pasarlas como tales, laboratorios que te puedan dar estradioles en un día…

Así el día de una infertil puede empezar perfectamente con una analítica a las 07:00 de la mañana de cuyo resultado que consultará online a las 11:00 depende que tenga que encontrar quien le haga una ecografía ese mismo día antes de las 18:00 hora a la que tiene acupuntura para a las 20:00 salir de viaje porque al día siguiente tiene cita con su doctora y encima sin buen pronóstico. Todo esto haciendo el pinopuente en el trabajo y con la música del circo de fondo que dice: Y ahora…el más dificil todavia!!

Y hasta aquí la agenda de una infertil….del bolsillo de una infertil ya hablaremos.

 

 

Nuestro camino hasta hoy

Nuestro camino en el mundo de la infertilidad empezó de una forma curiosa, con el típico “embarazo a la primera”. Así es, tras varios meses perseguida por mi novio al que le nació el instinto paternal mucho antes que a mi, decidimos probar suerte y ahí estaba, mi primer retraso, mi primer Clearblue y claramente decía “Embarazada 1-2 semanas”. No puedo mentir, me llevé más susto que alegría, aún no me había hecho a la idea y tengo un grandisimo sindrome de Peter Pan que enrarecía mi paso de hija a madre.

En cualquier caso, el susto-alegría duró poco. A los 5 días manchado y ecos sin imagen clara en útero. Se sucedieron visitas a ginecólogos que me repetían palabras que empezaban a ser familiares: líquido en trompas, pseudosaco, embarazo ectópico…Al final, ectópico o no, nunca se supo porque la beta bajó sola y aborté un viernes por la tarde en mi casa. Cerraba un capítulo doloroso y confuso pero con mucha incertidumbre sobre mi futura maternidad ya que la última frase de la doctora fue: “No lo vuelvas a intentar hasta hacerte pruebas, tienes un hidrosalpinx”.

Transcurridos un par de meses de mucho sufrimiento nos atrevimos a afrontar la temida histerosalpingografía que, para sorpresa de todos, aparentemente era correcta. Así que para casa y a quedarte otra vez a la primera, me dijeron. Intenté relajarme convencida de que no tenía nada, de que era una persona totalmente normal y ni test de ovulacion ni nada. A los 6 meses volvimos a los test de ovulación y a los 10 sin un simple retraso nos vimos en nuestra primera clínica de reproducción.

Allí las primeras pruebas decían infertilidad por factor masculino, “teratozoospermia”, en nuestro caso solo 1% de formas normales. Pero además mi reserva ovárica era anormalmente baja para mi edad. La antimulleriana de 1.0 con 34 años fue un bofetón de reloj biológico. Y así decidimos ir a por nuestra primera FIV que, sin duda, nos traería nuestro primer bebé. El siguiente ya lo haremos en casa, decíamos.

El resultado fue un ciclo en el que solo conseguimos dos embriones y una beta de cero, cero patatero. Fue un palo pero dijimos, es cuestión de probabilidad, volvamos a intentarlo. Así que, tras unas cortas vacaciones volvimos al mundo de las agujas .

Segundo ciclo FIV, otra vez dos embriones y esta vez beta positiva: 107!!! Una maravilla, lloramos, reimos y fuimos extremadamente felices durante cinco días. A partir de ahí sangrado y beta que baja, se repite la historia.

Aqui ya no culpamos a la probabilidad y estamos intentando llegar al fondo de la cuestión. Después de mucha investigación y visitas a muchos especialistas el diagnóstico es:

  • Factor de coagulación: Mutación homocigótica MTHFR
  • Factor tubárico: hidrosalpinx en trompa izquierda
  • Factor uterino: endometriosis profunda que quizás afecte también la calidad de óvulos.

El plan ahora es tratar de conseguir dos embriones que congelaremos. Luego me operaré para extirpar la trompa izquierda con hidrosalpinx (ojalá se pueda salvar la derecha) y arreglar un poco el útero con histeroscopia quirurgica y, por fin, transferencia cuando esté preparada. Para la mutación debo llevar heparina desde antes de la trasferencia.

Y en este punto estamos…aquí empiezo mi historia bloggera

 

 

 

¿Por qué un blog?

Desde que empezamos a recorrer este camino he aprendido mucho sobre la soledad.

Soledad por no tener a mi bebé conmigo. Soledad por tener que disimular que ahora solo le espero a él. Soledad porque otras puedan tener, tocar y hablar de sus bebés y yo no. Soledad por buscarle de una forma diferente a como lo hacen los demás. Soledad frente a los médicos que te hacen sentir sola y pequeñita. Soledad por no poder compartir la alegría de los demás. Soledad porque los demás no comparten mis miedos, mis decepciones y mis tristezas. Soledad porque solo yo cuento el dinero en ciclos FIV y el tiempo en tiempo desde el último ciclo y pendiente hasta el próximo.

Pero a veces hay ratitos en que no me encuentro tan sola. Cuando veo a mi novio pedirse una cerveza sin alcohol o cuando me abraza fuerte si nos cruzamos con una embarazada. Cuando mi madre me promete que todo va a salir bien, que lo sabe. O cuando encuentro blogs de chicas que hablan mi idioma, sienten con mi corazón y transitan por mi senda. A ellas les tengo mucho que agradecer, y a ellas me quiero sumar ahora con este blog. Porque no somos muchas pero somos unas cuantas. Porque no quiero que otras se sientan solas y porque yo necesito, escribiendo, sentirme menos sola también.